lunes, 9 de enero de 2017

LA MUY ANTIGUA, REAL E ILUSTRE HERMANDAD DE SAN FRANCISCO DE PAULA Y SU ASPECTO PENITENCIAL





Antonio Padial Bailón


San Francisco de Paula (1416-1507) fue el fundador de la Orden de Franciscanos Mínimos como congregación eremítica, aprobada por el Papa Sixto IV en 1474, siendo canonizado en 1519, sólo doce años después de su muerte. Se extendió la Orden rápidamente, llegándose a fundar el cenobio en Granada el día 7 de septiembre de 1518, probablemente un poco antes (1509 o 1510, según el Padre de la Chica), pues en aquella fecha fue cuando se bendijo la iglesia, durante el pontificado del arzobispo D. Antonio de Rojas, y era Provincial de la Orden Fray Marcial de Vicinis.

Fue el tercer convento que se fundó en la Granada reconquistada, antes lo hicieron el de San Jerónimo y el de Santa Cruz la Real de los dominicos. El convento se estableció en el Bajo Albaicín, en la calle de San Juan de los Reyes, junto a la Cuesta del Chapiz, sitio entonces bastante despoblado por la expulsión de los moriscos, dedicando el convento a Ntra. Sra. de la Victoria, la gran devoción mariana de la Orden.


Ubicación del Convento de la Victoria en ese solar entre la Cuesta del Chapiz y la Cuesta de la Victoria

La iglesia de la Victoria, construida en estilo gótico tardío, constituyó uno de los baluartes más significativos del arte y de la devoción popular granadina, pues allí se desarrollaron varias devociones muy señaladas, como la del Patrón de la Orden, San Francisco de Paula, de la que ahora tratamos; la Hermandad de la Virgen de la Victoria o la de Ntra. Sra. de la Asunción; la Hermandad de San Pedro; la de penitencia de la Humildad de Jesucristo, u otras más tardías, como la de Ntra. Sra. de Guía, de los ciegos de la ciudad; la de Jesús Nazareno o la de Santa Bárbara. En una de sus capillas, la de los Señores de Pisa, estuvo enterrado durante 114 años (hasta 1664) el cuerpo de San Juan de Dios (capilla en el cimborio en el lado de la Epístola).

Fundación de la Hermandad


La Hermandad de San Francisco de Paula se había fundado en la capilla de la Cofradía de Penitencia de la Humildad de Nuestro Señor Jesucristo, cofradía más antigua, que fue fundada en 1580, de la que, según se deduce de los documentos estudiados, era filial la de San Francisco de Paula, aunque mantenía cierta independencia de cultos y una junta de gobierno propia.

Era muy común que en las antiguas cofradías granadinas, especialmente las de penitencia, que dentro de una hermandad principal existieran otras que daban culto a una imagen concreta y que la estación de penitencia la realizaran todas juntas el mismo día, en este caso, el Miércoles Santo por la tarde, en que salía toda esta especie de archicofradía.

También, parece ser, que esta hermandad de San Francisco de Paula constituía una orden tercera (de seglares) y en principio, no eran dos hermandades del Santo las que existían en la iglesia (una de orden tercera y vía sacra y otra que fuera una especie de filial de Humildad de Jesucristo) sino una y única. Es muy probable que los cofrades de la Humildad hubieren fundado la Orden Tercera del Santo, ya que, como se ha dicho, se fundó en su misma capilla y se había agregado a la Cofradía de la Humildad.


Posible Señor de la Humildad del Convento de la Victoria, hoy en el de Santa Catalina de Zafra

De hecho, la Cofradía de la Humildad de Jesucristo daba culto y procesionaba el Miércoles Santo la imagen de San Francisco de Paula en su estación de penitencia, le hacía una fiesta en su día litúrgico y celebraba su cabildo general de elecciones dicho día. Esta simbiosis entre las dos cofradías se hacía patente, por ejemplo, en el pago por la Cofradía de la Humildad de la cera de las fiestas del Santo - de ello, hay recibos del pago de dicha cera en el año 1638- (1).

La hermandad de la Orden Tercera de San Francisco de Paula ya estaba fundada en 1645, seguramente bastantes años antes, pues de esa fecha hay un documento en el que Dª. Luisa de Heredia pide que su cuerpo sea enterrado en la capilla de Jesús de la Humildad, no sólo por ser hermana de esta cofradía, sino también, como tercera de San Francisco de Paula: 

" (...) que su cuerpo sea sepultado en la iglesia del convento de Ntra. Sra. de la Bitoria en la capilla de Jesús de la Humildad por ser como soi hermana de la cofradía de dicha Umildad y como tercera que soi de la orden de San Francisco de Paula profesa, y encargo a los hermanos me hagan decir las misas que ai que decir (...) conforme a las constituciones y acompañamientos y declaro que tengo pagadas las luminarias hasta oy y acompañen mi cuerpo la cruz, cura y sacristán de la dicha mi parroquia mas seis religiosos del dicho convento (…) y me entierren con el abito de nuestro padre San Francisco de Paula (...)".

El Viernes Santo de 1640 apareció colocado en la esquina de la casa consistorial de la ciudad, que entonces era el edificio de la Madraza, un libelo difamatorio negando la Inmaculada Concepción de María. La reacción de hermandades y cofradías no se hizo esperar, pues en los siguientes días, y durante más de dos meses, gran parte de las hermandades y órdenes religiosas realizaron múltiples y multitudinarias procesiones y actos de desagravio a la Virgen. 

Entre estas manifestaciones, que nos relata Henríquez de Jorquera, una de ellas se realizó el día 29 de mayo de 1640, en el que se sacó una grandiosa procesión de desagravios con la Virgen de la Concepción del monasterio de su nombre y que fue por la calle principal de San Juan de Dios (creo que el cronista quiso decir de San Juan de los Reyes) hasta el convento de Santa Inés, donde hizo estación. Después hacia Santa Catalina de Zafra y a la iglesia parroquial de San Pedro, subiendo después por la Cuesta de la Victoria hasta la iglesia de los Mínimos, donde en andas sacaron a Ntra. Sra. de la Victoria y San Francisco de Paula con gran acompañamiento de cera y danzas, llevando el estandarte el Conde de Priego, asistido por García de Loaysa, yerno del Conde del Arco, y de D. Juan Luis Ponce de León, Señor de Zuheros, y mucha caballería. No se dice si estas dos imágenes acompañaron, como parece probable, a la Virgen de la Concepción hasta que llegó a su monasterio o terminó en el convento de la Victoria, porque se produjo un gran aguacero, que estropeó los altares que se habían montado (2).


Situación del convento de la Victoria, según el plano de Ambrosio de Vico a finales del XVI



La imagen de San Francisco de Paula

Por la procesión de desagravios a la Inmaculada de 1640, antes mencionada, y por los recibos de cera de 1638, indicados antes, sabemos que en esas fechas ya existía la imagen de San Francisco de Paula, probablemente realizada algunos años antes, y posiblemente labrada según el gusto imperante en esa época del pre-barroco. Entonces, como hoy, se iban cambiando las imágenes de acuerdo con los diferentes gustos artísticos, pero es muy probable que el convento tuviera otra u otras imágenes del Santo, su patrón, del siglo XVI, de diferente matiz artístico que ésta a la que nos referimos de la capilla de la Cofradía de la Humildad. 

Pero la sacada en esa procesión de desagravios tuvo que ser la que recibiera el culto "oficial" del convento y expuesta a la devoción de los fieles, que no parece que fuera otra que la de la capilla de la Humildad (no era común que en las iglesias hubiera más de una imagen de la misma advocación, aunque sí, en otras dependencias). 

Se sabe que había otra imagen del santo en el claustro, en un altar mandado edificar por D. Juan de Cabezas y su mujer, Juana de Barrera, ambos terceros de San Francisco de Paula, a quienes dieron el título de fundadores del convento en el Capítulo de la Orden celebrado en Roma en el año 1617 (3). 

La imagen, que estaba expuesta al culto público, es la que se encontraba en la capilla de la Cofradía de la Humildad, la de la Orden Tercera del Santo, unida o agregada a dicha cofradía, y que ya existía antes de 1638, y la que acompañaba en todas las procesiones de penitencia y de vía sacra que realizaba la Cofradía de la Humildad y la Orden Tercera agregada a ella. ¿Pudiera haberla realizado Alonso de Mena o Antonio Gómez, que ya hizo para la Cofradía de la Humildad el Cristo de la Columna?


San Francisco de Paula, procedente del Carmen de la Victoria, cedida por el Sr. Dalmases al Ayuntamiento de Granada

Las tres imágenes del santo que actualmente conozco (la del Carmen de la Victoria, la de vestir, hoy en la iglesia de San Pedro, y otra que está en el cercano monasterio de la Concepción) deben de proceder del Convento de la Victoria; una de ellas, la que está en la iglesia de San Pedro, con toda seguridad, y las otras por lógica. De ellas, la que parece más antigua es la de vestir, que está en la referida iglesia parroquial, y que es puede que fuera la que se realizó con limosnas de los hermanos de la Humildad y los de la Orden Tercera del Santo agregada a aquella, como se dirá más adelante, y también, a  la que se le ha dado culto hasta fecha reciente.


Dos imágenes del Santo, al menos, estuvieron relacionadas con la Cofradía de la Humildad y la Hermandad de la Orden Tercera del Santo, aunque en épocas distintas. Una fue la que le dieron culto, primera y conjuntamente ambas hermandades, la que estaba en la capilla de la Humildad, y otra, que posiblemente, no tendría más remedio que encargar la Orden Tercera para dar culto al Santo cuando en 1675 se separaron, como expondremos a continuación.


San Francisco de Paula del Monasterio de la Concepción


Controversia sobre la propiedad de la imagen


Sobre la imagen hubo en 1675 cierta controversia, por haberse separado, al parecer, la Orden Tercera de San Francisco de Paula de la Cofradía de penitencia de la Humildad de Jesucristo y reclamar el corrector de la Orden Tercera, Pedro de Quesada y Benavides, la imagen y retablo para su instalación en otra capilla de la iglesia de la Victoria, la de la Encarnación, que se le habría comprado a la comunidad.

Dicho corrector, unilateralmente, mandó desmontar el retablo del Santo al carpintero Juan Zentellas para colocarlo en la capilla de la Encarnación, situada en el mismo costado de la iglesia, más cercana a la capilla mayor, llevándose, asimismo, al Santo de la capilla de la Humildad. Esto motivó un pleito ante la jurisdicción canónica de esta cofradía con el citado corrector, para demostrar que la imagen y retablo de San Francisco de Paula eran propiedad de la Cofradía de la Humildad de Jesucristo y no de la Orden Tercera.

Como medida precautoria el Vicario de la diócesis, Juan de Leyba, ordena detener el traslado de la imagen y retablo, abriendo un periodo probatorio.

En la declaración que realiza Pedro Pérez Merino, que era alarife o maestro mayor de la fortaleza de la Alhambra, y había sido hermano mayor y mayordomo varias veces de la Cofradía de la Humildad de Jesucristo, afirmaba que al tiempo que le entregaron los bienes e imágenes de la cofradía en 1650, se hizo cargo, también, de la efigie de San Francisco de Paula, como propiedad de la cofradía.

Ese mismo año, en que se le nombró mayordomo afirmaba Pérez Merino: "(...) y el año que firmó dicha mayordomía se hizo a la hechura de dicho Santo dos hábitos negros y aviendo cumplido su año la entregó por bienes de dicha capilla". Con ello, la Cofradía de la Humildad reclamaba como suya la imagen del Santo y el retablo donde se veneraba, por haberlos costeado, mediante limosnas, los hermanos de la cofradía y los de la Orden Tercera, cuando ambas corporaciones estaban unidas. 

También declaró Pérez Merino, que (...) y en el  año de 656 (1656), lo volvieron a elegir por tal mayordomo de dicha cofradía de la Humildad y en el dicho año se hizo otro hábito color de pellejo de culebra que es el que tiene bordado y pareciéndole a este testigo que no estaba la dicha hechura con toda decencia. 

La existencia de esos hábitos realizados al Santo en 1650 y 1656 nos hace pensar que la imagen a la que daban culto conjuntamente ambas corporaciones era la de vestir que hoy se conserva en San Pedro. Pero si admitimos esta hipótesis, aunque sea muy probable tampoco es definitivo, ya que la imágenes de talla, también se podrían sobrevestir, hemos de deducir que la imagen del Santo de vestir no la pudo realizar Pedro de Mena o fue una obra de su muy temprana juventud, pues antes de 1650, que ya estaba realizada la imagen, tendría el escultor menos de veintidos años, y eso suponiendo que se hubiera cambiado la imagen a la que se daba culto antes de 1638, a la que antes nos hemos referido. 


San Francisco de Paula, procedente de los Mínimos de la Victoria y atribuido a Pedro de Mena, titular de la hermandad, hasta fechas relativamente recientes


Ese año (1656), el hermano mayor entrante, Melchor Gómez, se convino con el albañil Manuel de Rueda realizar un nicho de concha 
para el Santo en el muro de la capilla  con dos columnas, chapiteles, basa y frontis de portada. 

Poco después, entre 1659 y 1660, tanto la Cofradía de la Humildad como la Orden Tercera del Santo, decidieron hacer en el lugar del nicho un retablo a la imagen, desbaratando el anterior hecho de obra, y contratando el de madera con el maestro de carpintería y ensamblador, Juan de Victoria, (...) que perdonó de la cantidad, que importó una mui considerable (...), después con otras limosnas se doró el retablo. Dicho retablo se costeó con las limosnas de los hermanos de la Humildad y 2.000 reales que reunió, también de limosnas, Juan de Mesa, asimismo, hermano de la Humildad, que en el año en que se hizo el retablo fue también corrector de la Orden Tercera (había sido, asimismo mayordomo de la Humildad en 1662).

El dorado del retablo se realizó unos años después, hacia 1669 o 1670, también costeado con limosnas de los hermanos de ambas cofradías, entre ellos uno, Antonio Ortiz, que cuando se fue a las Indias prometió al Santo un doblón para el dorado del retablo y que es el que aporta en su declaración la fecha aproximada en que se doró (4).

Claramente se aprecia que existía una simbiosis entre ambas hermandades y una confusión entre sus propiedades y cofrades, puesto que hermanos y directivos de la Humildad lo eran, en otros años o simultáneamente, de la Orden Tercera de San Francisco de Paula. 


Jesús de la Humildad del Convento de Santa Catalina de Zafra. Posible titular de la Hermandad del Convento de la Victoria.
Foto de D. Ramón Burgos (Rev. Gólgota)


Aunque en los documentos consultados no aparece la resolución del juicio sobre la propiedad de la imagen del Santo y su retablo, parece que el mismo se resolvió, a favor de la Hermandad de la Humildad, porque se pide al juez la declaración en rebeldía del corrector de la Orden Tercera, Pedro de Quesada, por incomparecencia.

Lo que sí parece también cierto que ocurrió fue, que a partir de ese año del conflicto (1675) se separan las dos corporaciones (Humildad y Orden Tercera), con capilla independiente cada una de ellas, y sería hipotéticamente muy probable que también se encargara por la Orden Tercera una imagen nueva. Las abundantes declaraciones de testigos, afirmando de forma abrumadora que la imagen de San Francisco de Paula era propiedad de la Hermandad de la Humildad de Nuestro Señor Jesucristo, junto a la incomparecencia de la otra parte en la fase probatoria, nos reafirma en la idea de que la imagen quedó en la capilla de la Humildad, debiendo la Orden Tercera que encargar otra propia que se realizaría ese año 1675 o en los inmediatos siguientes, que puede ser una de las otras dos imágenes de talla del Santo. 

Sin embargo, la imagen que conocemos como la última que ha contado con hermandad hasta tiempos recientes es la que hoy se venera en la parroquia de los Santos Pedro y Pablo. Pero bien pudiera haber ocurrido, que desaparecida la Cofradía de la Humildad, de la que sólo se tiene noticia, por mí documentada, hasta el año 1691, la imagen de vestir pasase a la hermandad de San Francisco de Paula, que le diera culto en el siglo XVIII y siguientes.

Otra noticia de la una salida procesional de San Francisco de Paula la tenemos en el año 1679 en el que Granada se vio afectada por la terrible peste bubónica, que nos la ofrece un romance de Felipe Santiago Zamorano (5):

A San Francisco de Paula 
llevaron con rigurosas
penitencias una noche
que el Hospital tuvo glorias

Esta imagen de vestir procedente del Convento de la Victoria se trasladó a San Pedro tras la Exclaustración (6) de los frailes de 1835, también con ella se trasladaría su hermandad, vigente durante el siglo XIX, aunque como se ha dicho ya no estaba la de la Humildad, que puede que se fusionara en el siglo XVIII con la del Cristo de la Sangre, que sí aparece en el convento en dicho siglo, y aun estaba su imagen y capilla en el inventario de la Exclaustración. 

La imagen del Santo, hoy en San Pedro, se ha venido atribuyendo desde Ceán Bermúdez hasta Gómez Moreno y Gallego y Burín al escultor Pedro de Mena. Puede que esta atribución sea correcta, los profesionales en arte lo han de decir, pero hay que plantearse las incógnitas que los documentos nos presentan y no terminan por resolver. ¿La imagen de vestir se hizo antes de 1650 o después de 1675, cuando la Orden Tercera se separa de la de la Cofradía de la Humildad? En esta fecha Pedro de Mena, con 47 años, tenía su taller en Málaga, aunque mantenía en Granada, a través de encargados, su oficina de contratación ¿Bien esta imagen pudiera ser una obra de su taller o de época anterior?

En resumen, las fuentes investigadas nos dan noticia de la existencia en el convento de la Victoria de, al menos, tres imágenes de San Francisco de Paula: la del altar del claustro, que encargarían, antes de 1617, Juan de Cabezas y su esposa, Juana de Barrera; la que procesionaba la Cofradía de la Humildad, junto con la Orden Tercera del Santo (la de vestir); y la que, hipotéticamente, dio culto dicha Orden después del pleito de 1675, que pudiera ser la que se venera hoy en el Monasterio de la Concepción o la del Carmen de la Victoria. 

También, aunque ello no sea demasiado indicativo, el hecho de ser una de ellas de las llamadas de vestir, según la moda barroca muy aceptada por los cofrades, pudiera abogar por que la consideramos, asimismo, la más moderna de las tres y la que se realizaría después de 1675, aunque sus características de estilo la hacen más antigua. Esta imagen ha sido la que ha mantenido la devoción al Santo hasta nuestros días.


Cuesta de la Victoria, a cuyo fondo se erguía el Convento de Mínimos de Ntra. Sra. de la Victoria


La procesión de la Vía Sacra de la Orden Tercera de San Francisco de Paula

Asimismo, aparte de llevar un paso con la imagen de San Francisco de Paula en la estación de penitencia que la Cofradía de la Humildad realizaba los Miércoles Santos, la hermandad "filial", u orden tercera del Santo, realizaba, conjuntamente con la Cofradía de la Humildad, otra de Vía Sacra a la ermita del Santo Sepulcro del Sacromonte todos los domingos del año, según declaraba el mercader de sedas del Zacatín, Cristóbal de Alixarcio o Alixancio: (...) y en la procesión que de dicho convento sale de San Francisco de Paula para el Sacromonte (...) llevan el estandarte los hermanos mayores que han sido de la dicha hermandad de la Humildad y asistido los de una hermandad y otra juntos a dicha procesión"(7).

Cuando las relaciones entre ambas corporaciones se deterioran tras el pleito referido, la Cofradía de la Humildad deja de asistir a la procesión de la vía sacra del Sacromonte, que finalizaba en la ermita del Santo Sepulcro, pero no así la Hermandad de la orden Tercera de San Francisco de Paula, que seguirá andando dicha vía sacra todos los domingos del año a las tres de la tarde, al menos hasta 1694.

En esa fecha, aparece con el nombre de Hermandad de la Vía Sacra de San Francisco de Paula. No sabemos si en el tiempo transcurrido desde 1675 a 1693 la orden tercera del Santo se había transformado en una hermandad de la vía sacra o bien se había creado una nueva hermandad de este carácter, como consecuencia del conflicto de 1675. Quizá haya que admitir este último hecho, pues esta hermandad de vía sacra aparece con hermano mayor y mayordomo y no con la figura de rector o corrector, que era el que dirigía la Orden Tercera.

Aunque la vía sacra de la Humildad y de la Orden Tercera al Sacromonte ya se realizaba antes de 1675, como se ha referido, se siguió practicando después de esa fecha, pero sólo por esta específica hermandad del Santo. Quizá la misma se formaría por los terceros o por transformación de dicha Orden seglar en hermandad de vía sacra.


Ermita del Santo Sepulcro, donde finalizaba la Vía Sacra del Sacromonte

Al parecer, la nueva denominación de la hermandad del Santo quizá surgiera por la proliferación de hermandades de vía sacra que se produce en Granada en la segunda mitad del siglo XVII, para andar las estaciones del vía crucis. Ésta vía sacra del Sacromonte fue creada por la Orden Tercera de San Francisco de Asís en 1633, en su rama de la Hermandad de los Trece, como también se la conocía popularmente. Tenía esta hermandad de terceros franciscanos su sede en el Convento de San Francisco "Casa Grande", siendo su vía sacra la primera que se construye en Granada. 

Dicha vía sacra, con el tiempo, fue, también, practicada por otras hermandades, como la de Jesús Nazareno del convento de la Victoria; la de la Humildad y la Orden Tercera de este convento o la de Ntra. Sra. de la Aurora de San Gregorio Bético, entre otras.

Conflicto en la Vía Sacra del Sacromonte

En el año 1693, se produce un conflicto entre la Hermandad de San Francisco de Paula y la Hermandad de los Trece o de la Orden Tercera de San Francisco de Asís, cuando ambas concurrieron en el Sacromonte el Día de Todos los Santos de ese año que cayó en domingo. 

Como todos los domingos, la Hermandad de San Francisco de Paula fue a realizar los ejercicios de la vía sacra a las tres de la tarde y cuando estaban a la altura de la capilla de Jesús Nazareno, una pequeña capillita, donde se veneraba un cuadro de esta advocación, llegó el hermano mayor de la Orden Tercera de San Francisco de Asís (hermandad de los trece), Andrés Gutiérrez de Monturque, (que era sastre en la parroquia de Santa Escolástica) y recriminó de malos modos al hermano mayor de la Hermandad de San Francisco de Paula, Juan Gómez del Álamo, y le mandó que se detuvieran.

La razón del enfado estaba en que la de San Francisco de Paula había pasado al Camino del Monte antes que la Hermandad de los Trece, y que ésta tenía derecho de precederla por ser de su propiedad la vía sacra y la ermita del Santo Sepulcro, final de la misma. También les reprochó que hicieran esta vía sacra, cuando había otras en Granada, diciéndoles que se fueran a la de San Lázaro o a la de San Antón.


Por su parte, el hermano mayor de la Hermandad de San Francisco de Paula, Gómez del Álamo, le dijo que su hermandad siempre realizaba la vía sacra los domingos, mientras que la de los Trece la realizaba de forma reiterada los viernes, excepto los tres últimos años, que iban el día de Todos los Santos, y que ésa hermandad llevaba cuatro estaciones de retraso (8).



Capilla de Jesús Nazareno de la Vía Sacra del Sacromonte

Llegando a la ermita del Santo Sepulcro, Andrés Gutiérrez de Monturque se adelantó y ordenó al hermano tercero, que asiste en dicho Santo Sepulcro, con grandes y desentonadas voces, que cerrase sus puertas, que con efecto las cerró, ocasionando con la referida grabe nota y escándalo, provocando perturbación en la devoción de los fieles, y el silencio, umildad y veneración que semejante acto requiere.

No se sabe cuál fue la resolución de este pleito, que se desarrolló ante el Provisor y Vicario General del arzobispado, D. Andrés Rafael de Ascargorta, aunque en enero de 1694 ya estaba resuelto. La hermandad de los terceros de San Francisco de Asís o de los Trece presentaron en el pleito las escrituras de propiedad de la vía sacra y de la ermita del Santo Sepulcro fechadas en el año 1650. Es posible, que se fallara a favor de esta hermandad de los terceros, propietaria de la vía sacra, aceptando la preferencia de éstos en utilizarla y se regulara, además, un orden de prelación.

La hermandad en los siglos XVIII y XIX

Después del pleito referido con la Orden Tercera de San Francisco de Asís del Convento de San Francisco "Casa Grande", sabemos que se siguió frecuentando la vía sacra del Sacromonte durante el siglo XVIII, aún en 1765 se hacía, pues así nos lo dice el Padre de la Chica. La procesión al Sacromonte se realizaba por la de San Francisco de Paula todos los segundos domingos de Cuaresma por la tarde, después del jubileo. Desde 1680, lo hacía en procesión de rogativa, pues en la tarde de ese día y año, estando la iglesia del Convento de la Victoria repleta de gente, que oía un sermón, cayó un rayo, que se llevó la vida de un niño que estaba siendo amamantado por su madre, quedando ésta y el resto de los asistentes indemnes
(9). 

Sin embargo, el P. de la Chica no nos dice si en esos años en que escribe sus gazetillas (1764-1765), existía la orden tercera del Santo, es posible que sí, aunque no la mencione. Y decimos que la hermandad de su orden tercera pudiera haber subsistido, porque en 1816, el día 1 y 2 de abril, participó en el Jubileo Circular de las XL Horas. Probablemente, la hermandad del Santo y su orden Tercera venían a ser la misma corporación (10). 


Grabado de San Francisco de Paula hacia 1750. Casa de los Tiros

Lo que sí está documentado es que durante el siglo XVIII aumentó la devoción al Santo, siendo visitada su capilla todos los viernes del año por gran concurso de gente y devotos, que acudían a impetrar sus favores y a ganar las indulgencias, perdones y jubileos que los romanos pontífices, Gregorio XIII y Clemente XI habían otorgado a quienes visitasen la capilla los viernes del año y, especialmente, los primeros de cada mes. También, Benedicto XIII por Bula de 26 de agosto de 1728 concedió indulgencia plenaria a los que visitaran la iglesia en las dos fiestas de San Miguel, protector de la Orden (11)

Es probable que la Hermandad de la Orden Tercera del Santo sufriera los negativos avatares de las disposiciones de la Ilustración de las últimas décadas del siglo XVIII, pero todo da a entender que logró superarlas, para encontrárnosla en el siglo XIX, de no fácil desenvolvimiento para las corporaciones religiosas.

En los primeros años del siglo XIX se continuaba celebrando en el convento la novena del Santo en los días previos a su fiesta. Así, en 1809, antes de que las tropas de Napoleón invadieran la ciudad, en los primeros días de abril se celebró su novena, anunciándola la prensa de la época: 
En el Convento de P.P. Mínimos, novena a su Santo Patrón San Francisco de Paula, cuya fiesta es el Lunes día 10. Predica fray Manuel Montijano y en las nueve tardes Fray Antonio Almohalla... indulgencia plenaria “Toties quoquies”, a todos los fieles que confesados y comulgados visiten la iglesia desde vísperas del Domingo, día 9, hasta puesto el Sol del día 10 (12).


Iglesia de San Pedro y San  Pablo de Granada

Los franceses ocuparon la ciudad a principios de 1810, exclaustrando a los frailes de sus conventos y requisándolos para destinarlos necesidades militares. La imagen de San Francisco de Paula en este periodo de la Guerra de la Independencia fue llevada a la iglesia de San Pedro, donde aún en 1813 permanecía en ella. Se anuncian ese año los cultos de su novena de primeros de abril en la citada iglesia.

Rehabilitado el convento la imagen volvió a él desde la iglesia de San Pedro, continuándose sus cultos de jubileo y novena; de ellos hay noticias en la prensa, de la novena y jubileo de 1835, que serán los últimos cultos al Santo que se celebren en el convento, pues ese año se produce la definitiva exclaustración de los frailes mínimos y supresión de su convento. Muchas de las imágenes del mismo se reparten entre otros templos, recogiendo la iglesia parroquial de San Pedro varias de de ellas procedentes del cercano convento mínimo, entre ellas, la de principal devoción de San Francisco de Paula: la imagen de vestir atribuida a Pedro de Mena.  



En 1839, el convento se cedió por el Estado a la Compañía de Distinguidos del Ejército por Real Orden de 23 de mayo de ese año, y 1843 se subasta la iglesia de la Victoria, describiéndose en la subasta la capilla de San Francisco de Paula así:

"La capilla de San Francisco de Paula, cuyas cubiertas son armaduras pavileras y colgadizos de media duración, algunos podridos por los recalos. Con extensión de 11,5 varas de latitud (unos 9,5 m.) y 8 varas de ancho ancho ( unos 6,70 m.), que contiene la nave de las capillas de la derecha entrando por la puerta principal de la calle. Tasado todo en 34.000 reales" (13).

En 1838, se realizó un inventario de los efectos y muebles existentes en el edificio, en el que se enumeran las distintas capillas que tenía la iglesia: Capilla de Jesús de la Humildad, Capilla de San Francisco de Paula, Capilla de Santa Ana, Altar de Jesús de la Sangre, Altar del Señor de la Columna, Altar de San Elías y Altar de la Asunción y Guía (14)

Vemos por la enumeración de capillas existente en la iglesia después de la exclaustración, que eran las de algunas imágenes de la Cofradía de la Humildad de Jesucristo, que después serian llevadas a otros templos. A la iglesia de San Pedro irían: el San Francisco de Paula, el Señor de la Columna, realizado en 1627 por Antonio Gómez, discípulo de Pablo de Rojas (15), y del que hoy no se sabe su localización, y Nuestra Señora de la Humildad o Dolorosa (que parece ser que es la actual Virgen de las Maravillas); al Convento de Santa Catalina de Zafra, posiblemente, fue el Señor de la Humildad, según expuse en su día en el artículo sobre dicha hermandad. En cuanto a las imágenes de Jesús de la Sangre, Nuestra Señora de la Asunción, que parece que era una imagen pictórica, Ntra. Sra. de Guía y San Elías no conozco, por ahora, sus paraderos. Puede que la imagen de Santa Ana sea la que actualmente se ha recuperado para San Juan de los Reyes, y que allí estaba cuando esta iglesia fue cerrada en su día.


San Francisco de Paula en su altar de la iglesia de San Pedro


A partir de mediados del Siglo XIX, son numerosas las noticias que se tienen de las novenas dedicadas a San Francisco de Paula, seguramente con función el día de su fiesta, y un trecenario con sermón, rosario, letanía y salve se anuncia a primeros del mes de julio de 1853 y continuará en los siguientes años. También, se le se le dedicará una misa cantada todos los viernes del año.

Todos estos cultos permanentes a lo largo de los años que transcurren entre 1853, probablemente antes, y durante el resto del siglo son indicio de una reorganización de su hermandad, de la que se tiene noticia cierta en 1882, año en el que se conoce el nombramiento como mayordomos a D. Manuel Méndez Antelo y D. Antonio Méndez Vellido (16). 

Más amplias son las noticias que nos da la prensa en 1887, cuando se anuncia su novena de finales de marzo en la que se califica de Ilustre Hermandad de San Francisco de Paula, sita en la iglesia de San Pedro y San Pablo. Ese año era el Hermano Mayor, D. Manuel Alonso Zegrí, y mayordomos. D. José Sánchez de Molina y D. Luis Morales García Herrero, anunciando los oradores que intervendrán en la novena y la Función Principal del día 2 de abril en la que se ganarían innumerables indulgencias e interviniendo en ella la Música de la Santa Iglesia Catedral (17).


El Cristo del Consuelo de los gitanos delante de una capilla de la Vía Sacra del Sacromonte 

En 1894 eran mayordomos de su hermandad D. Pedro Nolasco Mirasol de la Cámara, D. Mariano Jiménez de la Serna y D. Miguel Sánchez Molina. En la novena y función de abril de ese año  (parece que en todos se hacía) se dio a besar a los fieles la reliquia del Santo, que consistía en un cíngulo de su hábito. También conocemos los siguientes mayordomos del año 1898, que fueron D. Ramón Hernández Santalo, D. José Sánchez Medina, D. Andrés Urquizar Amat (18).

En 1901, el día del Santo, 2 de abril, por coincidir con el Martes Santo, se aplazó la novena para comenzarla el Domingo de Resurrección y la función al domingo siguiente, día 14 de abril, siendo mayordomos: D. Francisco de Paula Barrecheguren y Montagut y José Sánchez de Molina. El primero, padre de Conchita Barrecheguren, muy devoto del Vía Crucis, probablemente fue el que instauro a finales del siglo un vía crucis que realizaba la hermandad. Ya viudo, ingresó en la Orden de Redentoristas, y sobre ambos se tiene abierto un proceso de beatificación, descansando sus cuerpos en la iglesia de Perpetuo Socorro. 


Grabado de San Francisco de Paula de 1776. Casa de los Tiros

En 1902, se aprecia que la nobleza granadina formaba parte de la hermandad de San Francisco de Paula, pues ese año fueron mayordomos la Marquesa de Casablanca, D. Fernando Contreras Pérez de Herrasti y D, José Sánchez de Mollúa. De hecho, la Venerable Hermandad celebró un funeral a la Condesa de Antillón, Dª. Josefa Pérez de Herrasti en julio de 1906. Por esas fechas se establece un duodenario al Santo, que se celebraba los primeros viernes de mes, seguramente suprimiendo del trecenario tradicional.


La Hermandad adquiere carácter de Sacramental


Aunque los cultos seguían celebrándose, a finales de la primera década del siglo XIX, parece que la hermandad presenta cierta desorganización, pues en 1912, la Junta Católico-Social de la iglesia de San Pedro decide impulsar la reorganización de las hermandades de dicha iglesia (la de Ntra. Sra. de la Buena Dicha, la de Santa Rita de Casia y la de San Francisco de Paula), dando prioridad a ésta última. Reconocía la Junta, no obstante, que la de San Francisco de Paula, tenía mayordomos y gran número de cofrades (19).

Esta reorganización viene a corroborarse en el siguiente año de 1913, en que el diario "La Gaceta del Sur" publica la nueva junta de gobierno de la hermandad y en la que se ensalza la labor del párroco de San Pedro, D. Lucas Arias, que había reorganizado la Hermandad de San Francisco de Paula, con el carácter de Sacramental de la parroquia.

La nueva junta estaba formada por: la Marquesa de Casablanca, como camarera del Santo; Francisco Fernández Sánchez-Puertas, como Presidente; Manuel Gallegos Medina, como Vicepresidente; Rafael Campos de los Reyes, como tesorero; Francisco Giles Jiménez, de secretario, y como vocales: Luis Martínez y Antonio Amedo. Como mayordomos, María Josefa García Valenzuela, viuda de Damas, Dª Angustias de la Cámara, viuda de Creus, y Dª Isabel Aravaca de Campos. 

Se animaba a los muchos devotos del Santo a apuntarse a la hermandad, solicitando la patente en la sacristía de San Pedro, estableciéndose tres clases de cuotas: una de seis pesetas anuales, otra de tres y la tercera de 25 céntimos mensuales, dando opción a la participación de los económicamente más débiles. 


A pesar de este impulso que se trata de dar a la hermandad y de su nuevo carácter sacramental, en febrero de 1916, el secretario de la corporación hace un llamamiento en la Gaceta del Sur a los devotos del Santo, explicando la escasez de medios económicos de la hermandad y el reducido número de hermanos con que contaba, cuyas aportaciones no eran suficientes para mantener los cultos y los sufragios. Estos ingresos limitados se suplían con aportaciones de los mayordomos, que unos años se encontraban y otros no, como ocurría ese año de 1916. Además, había fallecido la benefactora principal, Dª Mariana Tello, viuda de Toledo (20)





Parece que en los siguientes años se seguirán celebrando los cultos de la novena, función principal y misa cantada de los primeros viernes, así como, los días 2 de cada mes, a los que se traslada el duodenario, aunque los devotos acudirán a visitar la imagen todos los viernes del año en el que se establecía un tiempo de visita de mañana y tarde.

Así continuará los siguientes años, incluidos los de la Guerra Civil (1936-1939), produciéndose la novedad en 1940 de trasladar la novena al mes de noviembre, sin que sepamos precisar la razón de ello, aunque en 1943 continúan en las fechas tradicionales del día del Santo, 2 de abril. 

El culto a la imagen por parte de su hermandad iría decayendo, de forma que no se anuncian cultos o, al menos, no los he detectado, durante la década de los años cincuenta del pasado siglo. Sin embargo, en las décadas inmediatamente posteriores seguirá la afluencia de devotos a visitar al Santo en su fiesta y durante los viernes. 

Por último, hay que precisar que desde los años veinte se suele anunciar la hermandad de San Francisco de Paula con el título de Muy Antigua, Real e Ilustre Hermandad Sacramental de San Francisco de Paula. No sabemos cuándo adquiere el título de Real Hermandad, puede que a partir de la reorganización de 1913 o ya lo ostentara antes.  

A medida que vamos descubriendo más noticias de nuestras antiguas hermandades, nuevas incógnitas se manifiestan tras su conocimiento. Ello lleva consigo esta apasionante tarea en la que poco a poco se va desentrañando ese pasado de nuestras hermandades y recomponiendo el puzzle de su historia, que es historia, también, de nuestra ciudad. 



En esas casas de esta placeta de la Victoria se encontraba el convento e iglesia


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1. ARCHIVO DIOCESANO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, Legajo 29- f (b), pieza 22 y pieza s/n. 

2. HENRÍQUEZ DE JORQUERA, Francisco, Anales de Granada, tomo II, p. 858. Universidad de Granada, serie "Archivum", 1987.

3. DE MONTOYA, Lucas, Crónica general de la Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula, Libro II, p. 83.

4. ARCHIVO DIOCESANO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, Legajo 29- f (b), pieza 29.

5. Transcrito por LOPÉZ MUÑOZ, Miguel Luis y otros en Granada y el Cristo de San Agustín...,Granada 1994. 

6. GÓMEZ MORENO, Manuel, Guía de Granada, tomo 2º, p. 258. 1892, edición facsímil, Universidad de Granada, 1982.

7. ARCHIVO DIOCESANO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, el citado legajo y pieza.

8. El citado archivo, legajo 29 f, pieza 33, y PADIAL BAILÓN, Antonio, Venerable Hermandad de Penitencia de la Orden Tercera de San Francisco, apaibailon.blogspot.com.es. La Granada Eterna, entrada de 6 de enero de 2016.

9. DE LA CHICA BENAVIDES, Fray Antonio, Gazetilla Curiosa, papeles XLVII y LIV, 1765. Edic. facsímil - Ediciones Albaida.

10-11. LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ, Miguel Luis, Devociones populares en el convento de mínimos de la Victoria, p. 265, https://dialnet.unirioja.es/ 2329841.pdf.

12. Diario de Granada de 8 de abril de 1809.

13. ACALE SÁNCHEZ, Fernando, Siete propuestas de uso para recuperar un edificio y cuatro demoliciones para perderlo. El Convento de la Victoria (1835-1870): de cuartel a hospital. Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada, nº 38. Año 2007. 

14. Boletín Oficial de la Provincia, nº 294, 24 de febrero de 1838. 

15. SÁNCHEZ LÓPEZ, Juan Antonio, GALISTEO MARTÍNEZ, José: Orto y esplendor de Granada. Los hermanos Juan y Antonio Gómez, escultores del círculo de Pablo de Rojas, Cuad. Art. Gr., nº 38, 2007, págs. 81-98.

16. Periódico "La Lealtad" de 5 de diciembre de 1882.
17. Periódico "La Política" de 25 de marzo de 1887.
18. "El Defensor de Granada" de 18 de marzo de 1894 y de 1898.
19. "La Gaceta del Sur" de 10 de marzo de 1912.
20. Ibídem del 15 de febrero de 1916.






miércoles, 22 de junio de 2016

HERMANDAD DE LA VÍA SACRA Y HOSPITALIDAD DEL SEÑOR DE LA EXPIRACIÓN Y SAN JOSÉ DEL BEATERIO DE SANTA MARÍA EGIPCIACA








Antonio Padial Bailón

La hermandad de la Vía Sacra del convento de Recogidas o de Santa María Egipciaca fue, tal vez, la última hermandad de vía sacra fundada, de las muchas que existieron en Granada. Eran hermandades cuasi penitenciales, cuyo origen y proliferación ya hemos estudiado en otras hermandades de este carácter, tratadas en este blog. 

La hermandad se fundó el día 1 de noviembre de 1819, día de Todos los Santos, en el Convento de San Antón, de frailes Terceros Franciscanos, tomando como patrono a San José, y probablemente, concretándose dicha advocación en la imagen del santo realizada por algún escultor del círculo de los Mora, que existe en dicha iglesia con capilla propia.

San José, del círculo de los Mora, de la iglesia de San Antón

La iniciativa en la fundación de la hermandad se debió a Antonio Salvador Fernández, con la idea de crear una hospitalidad para la cura de hermanos enfermos pobres y la práctica de la Vía Sacra, llevando procesionalmente por ella a un Crucificado. 

De los datos de los libros que se conservan de esta hermandad se nombra, como lugar final de la vía sacra, el Santo Sepulcro, sin que se indique a cual de las tres ermitas que existían en Granada con este título (Sacromonte, Rebites y Alhambra) conducían su vía sacra. 

Lo más lógico es, que habiéndose fundado en el convento de Franciscanos Terceros de San Antón, la ermita a la que se encaminaban fuese la del Santo Sepulcro de su propiedad. Esta ermita ubicada en el Cerro de los Rebites, sobre el valle del Genil, en el hoy Serrallo, fue levantada por los citados franciscanos, al igual que la de San Antón, el Viejo y la del Pretorio, en el callejón de su nombre. A estas ermitas iba, desde antiguo, la Hermandad de la Vía Sacra de la Órden Tercera de seglares, radicada en San Antón (que se subió en este blog en mayo de 2013). 

Ermita del Santo Sepulcro de los Rebites, sobre el río Genil. Los Mártires en la colina de la derecha 

La hermandad salió para la vía sacra por vez primera el día 2 de enero de 1820, y podemos recrear como sería aquella procesión, siguiendo los datos de gastos de la hermandad. Primeramente, se sabe que la hermandad colocaba dos velas al Santo Cristo, a cuya imagen se daba culto en la iglesia de San Antón desde el mismo inicio de la hermandad, pues el gasto de esas velas es de 14 de noviembre de 1819.

¿Qué imagen pudiera ser la del Cristo Crucificado, que habría sido ofrecida por los Terceros para que le diera culto la hermandad? Probablemente, sería un crucifijo de tamaño académico fácil de llevar con un correaje, que se ataba a la cintura del hermano o fraile que lo transportara. De entre las imágenes de este tamaño hay una en la iglesia que está rematando el retablo de la capilla de Ntra. Sra. de los Remedios o de los Ángeles, la tercera de la izquierda, entrando al templo. Está formando Calvario, con las imágenes realizadas en pintura de la Dolorosa y San Juan.

La imagen se sabe que era del convento de San Antón, porque la hermandad confesaba no tener Crucificado y haber retocado el que le prestaron los frailes: retocar al Señor del Orden Tercero de San Antonio Abad, por no tener esta Santa Vía Sacra Crucifijo y valernos del Orden Tercero para ofrecerla.


La procesión se iniciaba con una campanilla a modo de muñidor y con una cruz, que le costó a la hermandad 24 reales de vellón, y dos faroles sobre astas de palo; después los hermanos con velas iban alumbrando al Señor Crucificado de la Expiración, llevado con un correón, para cuando sale para el Santo Sepulcro de la Vía Sacra y flanqueado por dos faroles grandes para ir junto al Señor, y que costaron el triple de los de cabecera y eran de vara alta.

Pronto empezaron a surgir problemas entre la hermandad y los frailes terceros de San Antón, que parece que no estaban de acuerdo con que se andara la vía sacra nada más que por el claustro del convento, como así tuvieron que hacer el 7 de mayo de 1820. Quizás estuvo en el fondo del conflicto para utilizar esta vía sacra de los Rebites, el contar dicha vía sacra con una hermandad (como se ha dicho), la de Jesús de la Humildad y Trabajos, de terciarios seglares de la Orden, protegida de dicha Orden, que era la propietaria de la vía sacra, llamada también del Pretorio.

Después de la celebración de la vía sacra por el claustro en el mes de mayo de 1820, la hermandad la volvió a celebrar el 17 de septiembre de ese año, no sin padecer de una verdadera persecución por parte del prior del convento de San Antón, por lo que la hermandad decidió suspenderla, después de realizarla otra vez por el claustro el día de los Santos, 1 de noviembre de 1820.

La hermandad, como consecuencia de este conflicto y para evitar discordia con los Terceros de San Antón y que los hermanos siguieran practicando la vía sacra, tuvo que buscar nueva sede donde ubicarse, y lo hizo el domingo día 1 de abril de 1821, tomando ubicándose en la cercana iglesia de la Magdalena, que entonces estaba situada en la calle de Mesones (1). 

Antigua iglesia de la Magdalena vista desde la Plaza de Bibrambla

En esta iglesia la hermandad estableció como culto la predicación durante siete domingos por la cuaresma y siguientes de un Septenario de las Siete Palabras, así como, cultos semanales en los viernes del año. También se adquirieron 16 cruces, que no tendrían otro objeto que ser llevadas penitencialmente por los hermanos en la vía sacra.

Al tomar como sede la Magdalena, tuvo que desistir de la imagen del Crucificado, que era propiedad de los Terceros en San Antón, pero siguió dándole culto a otra imagen y, seguramente, practicando con él la Vía Sacra desde la parroquial de la Magdalena, pues se anotan nueve libras y media de cera para el manifiesto y el altar del Señor en las Siete Palabras

Pero no sabemos a qué Crucificado se le dio culto en la Magdalena, pues la hermandad, como se ha dicho, no contaba con imagen propia. En aquella antigua iglesia había dos Crucificados que pasaron a la actual iglesia: el Cristo de la Esperanza, que contaba con hermandad, y el Cristo, que tenía la advocación de la Salud. Este último, fue titular de una efímera cofradía de  mancebos, fundada en el siglo XVIII con el título de Santo Cristo de la Salud, y podría ser la imagen a la que dieron culto en la Magdalena.


En un inventario de 1769 de la parroquia antigua de la Magdalena existían dos Crucificados inventariados: el Cristo de la Esperanza y el Cristo de la Salud (2), los dos con las hermandades citadas y ambos pasaron a la actual Magdalena. Por ello, pudo ser el de la Salud, con el que unos mancebos, según el Padre De la Chica, habían fundado en 1747 una hermandad, con constituciones de 1748, que desapareció en 1804 (3)


Tras el paso de las imágenes, hacia 1839, de la antigua iglesia a la nueva, en el convento de las agustinas, (pasaron las imágenes de todas las cofradías y las restantes del templo), esta imagen del Santo Cristo de la Salud, hubo de pasar también a la actual Magdalena y pudiera ser el Crucificado que se venera hoy en la capilla de la Virgen de la Cabeza, de tamaño acorde para procesionarlo en la vía sacra. 


No duraría, tampoco, mucho tiempo la hermandad de la vía sacra en la parroquial de la Magdalena, primordialmente por oposición de la Hermandad del Santo Cristo de la Esperanza y Vía Sacra, que se había fundado hacía más de cien años en dicha parroquial. Esta hermandad a mediados de junio de 1821 se opuso, esencialmente, por razones económicas a la permanencia de la nueva hermandad en aquella iglesia parroquial:

" (...) habiéndose opuesto los hermanos del Santo Cristo de la Esperanza de dicha iglesia a que esta vía sacra siguiese recogiendo en las cestas la limosna y que si se pedía fuera para su capilla".

Buscaron los hermanos nueva sede, encontrándola en la iglesia del Beaterio de Santa María Egipciaca, también cercana, que era de arrecogida de mujeres, llamadas de mala vida. Desde éste monasterio la hermandad sacó la vía sacra el día de la Santísima Trinidad de 1821.


Iglesia del Beaterio de Santa María Egipciaca, en calle de Recogidas con el edificio Olmedo en Puerta Real al fondo. La Foto ha de ser de los años cincuenta

La Madre María Luisa del Carmen, rectora del beaterio, autorizó a la hermandad a establecerse en el mismo. La corporación, inmediatamente, nombró directores espirituales y para presidir las sesiones de la junta a Fray Francisco Estébanez  y a Fray Francisco de Paula Molina. El primero era fraile franciscano descalzo del convento de San Antonio y San Diego, y el segundo, era tercero franciscano de San Antón.

Al ser el Padre Estébanez franciscano descalzo, la hermandad varió el destino de su vía sacra para llevarla al convento de San Antonio y San Diego (hoy desaparecido y donde estuvo enterrado el gran escultor, José de Mora), situado en la Cuesta de San Antonio, junto a la muralla de Fajalauza, y cerca de la antigua carretera de Murcia. 

Dada la cercanía de Santa María Egipciaca con el convento de trinitarios descalzos de Ntra. Sra. de Gracia, se unió con el Rosario de Ntra. Sra. de Gracia, para realizar la vía sacra el día de Todos los Santos, uno de los que la hermandad tenía la costumbre de andarla. En esta ocasión, salió con 24 cirios, para ir al convento de San Antonio y San Diego. A la misma asistieron los cantores de Ntra. Sra. de Gracia y unos tambores que parece que se utilizaban como pública.

En sus principios, la hermandad no contaba con reglas, pues al llegar al Beaterio de Santa María Egipciaca, lo primero que hizo el día 8 de julio fue aprobar sus estatutos y nombrar hermano mayor a Antonio Salvador, verdadero sostén de la hermandad, y dos ayudantes: Francisco Leal y Josef Moleón. 

También se formó un cuerpo de Voluntarios de la Hospitalidad para atender a los hermanos enfermos y que se creaba en ese momento, estando formado por los dos directores espirituales, los tres rectores y 36 hermanos.

Una de las estaciones que aún perdura en la Cuesta de San Antonio de la vía sacra

Eran tantos los hermanos que acudían al hospital, cuya ubicación no se precisa, que han de tomar decisiones restrictivas de acuerdo con la escasez de medios con que se contaba, y determinando, que cuando un hermano estuviese enfermo se avisase al médico y este en su examen, informara sobre si la enfermedad era grave a leve, para atender sólo a las de carácter grave. También se acordó que la cera que se gastase en la vía sacra la abonaran los hermanos y no la hermandad, para no gravarla.

En 1822, se consiguió del arzobispo que concediera tres días del Jubileo de las 40 Horas; también se recogían limosnas durante la vía sacra y en la puerta de la iglesia en las misas que se celebraban los cuartos domingos de mes. La función se oficiaba en el mes de junio, parece que el día de la Santísima Trinidad, en el que se adornaba el altar del Señor con velas y colgaduras, asistiendo la capilla de música de la Catedral. También, se realizaban cultos en Cuaresma con sermones el Domingo de Carnaval y el resto de dicha Cuaresma.

Asimismo, de las cuentas se deduce que seguían sacando la imagen de un Cristo, que solía llevar un fraile secularizado, Sr. Borrego (hay anotación del coste). Al establecerse en el Beaterio de Santa María Egipciaca, como en las demás otras sedes, darían culto a algún Crucificado de dicho Beaterio, sin que sepamos a qué imagen procesionaban en la vía sacra desde este monasterio. 

Crucificado siloesco de Santa María Egipciaca, hoy en el Colegio "El Carmelo"

A poco más de un año de haberse establecido la hospitalidad se hicieron hermanos 57 personas, que daban de cuota 4 reales de vellón. Hemos de tener en cuenta que en esa época no existía más sanidad pública, que la que ofrecían los hospitales de las hermandades (Corpus Christi, Refugio, San Sebastián, las Angustías, la Tiña, Santa Ana...etc., o el ligado a la Orden de San Juan de Dios). Asimismo, durante el mes de octubre se decían misas a los hermanos difuntos.

Durante 1823 y 1824, la vía sacra se recorría todos los domingos en los meses de marzo y abril; seguramente, por tratarse de los meses en los que se celebra la Cuaresma y Semana Santa; si bien, por reglas debía de hacerse todos los domingos y festivos, además de los viernes. 

Ese último año, se le puso al Cristo un palio color morado, probablemente de los llamados de respeto, que costó 79 reales, escoltando a la imagen cuatro soldados realistas, que fueron pagados; también se pagó al sacerdote que llevaban el correón con para sostener al Cristo.


Las monjas del Beaterio, guardaban hermandad con la de la vía sacra, de modo que si alguna moría, aparte de las exequias y comunión por su alma se salía en vía sacra.

Esta hermandad, que llegó a tener, al menos, 140 hermanos, probablemente, dejaría de existir en los siguientes años por falta de recursos para costear la hospitalidad, pues había enfermos, que después de curarse, se borraban de la misma, con una picaresca que solía ser muy común. También, contribuiría a su fin, la convulsión que representaron para las órdenes religiosas y cofradías los años de la desamortización y exclaustración de mediados de la década de los años treinta del siglo XIX. 

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1. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, Libros de Archivo, caja 38 nº1.

2. AHAG, legajo, 97 R, 5, pieza 22.

3. DE LA CHICA BENEVIDES, La Gazetilla Curiosa..., Papel X, hoja 2. Granada 1764, y LÓPEZ MUÑOZ, Miguel Luis, Cofradías de la Parroquia de Santa María Magdalena..., p. 129.

4. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, Libros de Archivo, caja 38 nº1.