miércoles, 26 de febrero de 2014

COFRADÍA Y HERMANDAD DE JESÚS NAZARENO DE LA VICTORIA (Tejedores de seda Granada)





JESÚS DE LA AMARGURA DE LA ACTUAL HERMANDAD DEL VÍA CRUCIS
¿Pudiera ser el Nazareno de la Victoria, después en la ermita de San Miguel?

Antonio Padial Bailón


   Ya hemos tratado algunas cuestiones del convento de mínimos franciscanos de Ntra. Sra. de la Victoria, que estaba situado al final de la cuesta de su nombre, paralela a la Cuesta de Chapiz. Ambas desembocan en el Paseo de los Tristes. Lo hicimos en el trabajo sobre la antiquísima hermandad de la Humildad de Jesucristo sita en dicho convento. 

  El convento, situado en  el nazarí arrabal de los Axares y construido en sus partes más antiguas en el estilo gótico tardío, daba cobijo a numerosas hermandades (Humildad de Jesucristo, Jesús Nazareno, San Francisco de Paula, Ntra. Sra. de la Asunción y Guía, Hermandad de San Pedro, Santa Bárbara, Vía Sacra de San Francisco de Paula). 

    Emplazamiento idílico el del convento de la Victoria, fundado en 1510. En la zona del Bajo Albaicín, sobre el Valle de Valparaiso, que surca el río Darro, al que se asomaba el cenobio en sus amplios miradores, labrados sobre la muralla de la antigua Puerta de Guadix. Todo envuelto en esa luz especial del valle, que a cada hora nos ofrece un reflejo distinto e insuperable. En la colina de enfrente, la Alhambra y el Generalife que le aportan sus fulgores verdes, blancos y bermejos al valle. Abierto el convento e iglesia a la placeta de su nombre, ésta tenía en su centro una cruz de alabastro. 

   En la iglesia de dicho convento tenían su enterramiento, según Heríquez de Jorquera, los Bocanegra, patrones de la capilla mayor, los Marqueses de Valenzuela y en otra de sus capillas, la familia de los Pisas, donde fue enterrado en 1550 San Juan de Dios y en la que reposaron sus restos durante mas de cien años, hasta 1664.     


El edificio ocupa  parte del lugar del Convento de la Victoria. Placeta que fue su compás.

¿Jesús de la Amargura es el Nazareno de la Victoria? 

 Quiero comenzar este trabajo con el interrogante que planteo en la leyenda de la foto que lo inicia. Ya he mencionado en otra ocasión de la dificultad planteada al tratar de identificar las imágenes de bastantes de las hermandades antiguas que son objeto de estos artículos.

   La Guerra de la Independencia y la siguiente exclaustración de conventos distorsionaron los emplazamientos de gran parte de las imágenes de nuestro acerbo artístico, histórico y religioso. En una labor esforzadísima se han de reunir datos sueltos, relacionarlos, conectarlos y engranarlos para tratar de elaborar una hipótesis o una tesis, más o menos atinada, para descifrar los enigmas de procedencia de muchas de nuestras imágenes.     

    De la imagen del Nazareno de su cofradía homónima del convento de la Victoria no hay noticias directas de su paradero, tras la exclaustración de los frailes mínimos franciscanos y la dedicación del convento a Colegio de Distinguidos, cuartel y tras su demolición a dependencias de un orfelinato  ...etc. 

  Podemos, no obstante, buscar algunas pistas que nos ayude a tratar de identificar su existencia actual en Granada entre dos Nazarenos que conocemos en la actualidad: el Nazareno de la Amargura y el Nazareno de las Calzas. 

   Hoy sabemos que la imagen de la hermandad de penitencia del Santo Vía Crucis de Jesús de la Amargura procede del la ermita de San Miguel Alto. Siempre he mantenido esta, que fue en principio teoría, y que actualmente tengo la confirmación de que procede de esa ermita (1).

    La imagen tuvo que llegar a la ermita de San Miguel años después de la Guerra de la Independencia, en la que aquélla fue destruida por el invasor napoleónico. Y es así, porque en los inventarios de la misma que he consultado - el último de 17 de abril de 1808- no aparece ninguna imagen de Nazareno entre las relacionadas en dicho inventario, ni  en otros anteriores (2). La ermita quedó destruida y se empezó a reconstruir después de 1815, para terminarse en 1828. Luego, la imagen del Nazareno de la ermita tuvo que llegar a ella después de esa última fecha en que se terminó su reconstrucción. Y es posible que llegara, incluso, tras las obras importantes que se realizaron para construirle el camarín en 1884 por orden del arzobispo D. Bienvenido Monzón, que autorizó a los frailes mínimos en esas fechas a trasladarse a la ermita de San Miguel.    


Jesús de la Amargura de José de Mora

   Ahora bien, ¿de donde venía la imagen del Nazareno que llegó a San Miguel? Sobre su procedencia u origen podemos elaborar dos teorías: 

   1ª. Que proceda del convento albaicinero de franciscanos mínimos de la Victoria. Al Nazareno de este convento se le pierde la pista al desaparecer el cenobio en 1836, con la exclaustración de sus frailes. ¿A dónde iría a parar el Nazareno tras la exclaustración? Lo más probable fue que los frailes lo llevaran consigo al lugar adonde establecieran su vivienda. 

    Como decíamos antes, aparece en la ermita unas décadas después. Ya estaba en ella en 1886, pues ese año se realiza con el Nazareno de la ermita de San Miguel una procesión o vía crucis desde la iglesia del Salvador, hasta dicha ermita de del Arcángel, acompañado de una Dolorosa. En esta procesión se hizo estación en la iglesia de San Luis, donde se quedó la Virgen y prosiguió la procesión o vía crucis con el Nazareno hasta la ermita del Arcángel, donde quedó (3).   

    Allí se veneraba en una hornacina que se le hizo a la izquierda del cancel, seguramente en 1884, cuando también se hizo el camarín del Arcángel. 

 Como dos años antes, en 1882, se establecieron en la ermita los frailes mínimos, es muy posible que estos hubieran conservado su Nazareno al ser expulsados del convento de la Victoria, como se ha dicho antes, y lo llevaran a ella con su traslado y hubieren fabricado la hornacina para darle culto. Esta pista me la da el periódico El Defensor de Granada de 29 de septiembre de 1886 en un artículo sobre la ermita de San Miguel que dice: 


      "[...] en el pequeño camarín, a la izquierda del cancel, se da culto a la sagrada imagen de Jesús Nazareno a quién daba culto el cenobita fray Pascual a cuyos pies descansa su cadáver."  

   Fray Pascual, no puede ser más que un mínimo de los que se establecieron en la ermita cuando ésta se les cedió por el arzobispo en 1882. No me cabe duda, de que la gran devoción a la imagen le vendría a fray Pacual de antes de ocupar la ermita y moriría en los primeros años de allí establecerse o trajeron sus restos para enterrarlos al pie de la imagen de su devoción. 

    La imagen, como decimos, a partir de 1886 será procesionada, en principio ese año y, quizás en los siguientes, en un vía crucis en Semana Santa, que será el germen del que nacerá, en 1917, la Hermandad de penitencia del Santo Vía Crucis, que reanudará aquel vía crucis albaicinero del siglo XIX. 

    2ª Que la imagen proceda del convento de San Antonio y San Diego de franciscanos descalzos, situado en la Cuesta de San Antonio, junto a la Puerta de Fajalauza, donde fue enterrado el escultor José de Mora, que fue derribado también en la exclaustración.

   La relación entre la hermandad del Arcángel San Miguel y los franciscanos descalzos del convento de San Antonio había sido estrecha en el siglo XVIII, pues los frailes servían en ocasiones los cultos de la ermita y la hermandad del Arcángel construyó una vía sacra desde el convento a su ermita con 14 cruces. Pero, parece ser, que la imagen que llevaban desde el convento de San Antonio era un "Santo Cristo" - que, sin que ésto sea concluyente, podría ser un Crucificado - para el que dicha hermandad le construyó en la ermita una peana para colocarlo mientras estuviera en ella.

   De ambas teorías que planteo, me inclino por la primera. Las razones que podría aducir serían, por una parte, que no he encontrado relación entre los frailes de San Antonio y San Diego y la ermita del Arcángel más allá de 1828, en que, reconstruida la ermita, se hizo una procesión de traslado de la imagen de San Miguel desde dicho convento -dónde parece que estuvo el Arcángel mientras duraron las obras- hasta su ermita. Pocos años después, los frailes de San Antonio fueron exclaustrados y demolido su convento, sin que se sepa que dichos frailes volvieran a Granada, al contrario de lo que ocurrió con los mínimos.      

    Otra razón, es que el Nazareno que tenían en el convento de San Antonio, llamado de las Calzas, parece que es el que tienen hoy las monjas franciscanas de Santa Isabel la Real, a cuyo convento fueron a parar tras la exclaustración muchas de las imágenes del convento de San Antonio, entre ellas, el Nazareno de las Calzas, que según el Padre de la Chica Benavides, se presentaba de pié abrazado a la Cruz (4). Esta última información la derivo de un librito publicado sobre el convento de Santa Isabel, en el que se le nombra como Nazareno de las Calzas, tituló, que tal vez, por tradición o por algún documento que conserven las monjas, lleva la imagen de dicho Nazareno del coro alto(5)


Posible Nazareno de las Calzas
    De ambas teorías que planteo me inclino , como digo, por la primera, es decir, que la imagen de Jesús Nazareno del convento de mínimos franciscanos de la Victoria y que daba culto la hermandad que estamos ahora considerando, sería el actual Nazareno, titulado como Jesús de la Amargura de la Hermandad de Martes Santo del Vía Crucis. Procedería de dicho convento de la Victoria, trasladado a la ermita de San Miguel por los mínimos franciscanos, cuando éstos estuvieron en ella en la década de los años ochenta del siglo XIX; hipótesis ésta, que creo más acertada, mientras no se contradiga por otra con más fundamento.


Cofradía y Hermandad de Jesús Nazareno de la Victoria

   Esta hermandad, que se pudiera considerar como gremial, aunque abierta, penitencial y de vía sacra -porque ambas actividades practicaba- se tuvo que fundar no mucho antes de 1672, ya que de esa fecha son los datos más antiguos que he investigado y porque en un pleito, del que después trataremos, un testigo afirma en ese año, que la cofradía "era muy pobre y recién fundada y no tiene más limosnas que las de los fieles devotos".

   Poco se sabe de esta hermandad con sede en el convento de mínimos (donde estuvo enterrado San Juan de Dios), compuesta por tejedores y maestros del arte de la seda, aunque estaba abierta a otros oficios. Dada la ocupación tejedores de seda de muchos de sus cofrades y que en dicho convento tenía su sede la Hermandad de la Humildad de Jesucristo, también compuesta por hermanos del mismo oficio, es muy probable que la del Nazareno se formaran por un grupo de cofrades escindidos de la Humildad hacia los años setenta del siglo XVII. 

   En 1675, Pedro Carrillo y Alonso de Cazorla, hermano mayor y mayordomo de la hermandad, promueven un pleito contra el hermano mayor y el mayordomo del año 1674, Joseph Ximénez y Cristóbal de Espinosa, por negarse éstos a entregar las cuentas y bienes de la cofradía. 

  Los nuevos mayordomos habían sido elegidos en las elecciones del Domingo de Resurrección último, fecha en que por estatutos se juntaba la hermandad para renovar los cargos, teniendo éstos un año de duración que finalizaban en dicha Pascua.

    Los demandados se excusan de no haber entregado lo que se les solicita, porque se les debía 370 reales de vellón de una túnica de terciopelo morado y carmesí con cordones de seda y galón de oro, que se había realizado, durante su mandato, para la imagen de Jesús Nazareno por los sastres J. Antonio y Juan López y Juan Escotilla (que la hicieron gratis, seguramente por ser hermanos de la cofradía). 

   Por negarse a pagar la prenda, los mayordomos nuevos  se levantaron de la junta de 15 de abril, donde fueron elegidos, y se retiraron de ella, por lo que los antiguos manifestaban su duda en la validez de los nombramientos de los nuevos cargos elegidos. Pedían que se celebraran nuevas elecciones y se les pagara el importe de la túnica que se les adeudaba. Ello, así lo testimoniaba el secretario de la hermandad Pedro Aguado (6)

    En 1672  se hicieron obras en la capilla de Jesús Nazareno y se la adornó con tafetanes por mandato del hermano mayor, Joseph de Inestrosa y del mayordomo, Antonio Marín y alegaban que otro mayordomo, Juan de Mesa, no hizo demandas en  el año de su mandato, seguramente en antes de 1672, por lo que  es claro que la hermandad se fundó antes de esa fecha.

    El pleito se suscitó en tiempos del arzobispo D. Francisco Rois y Mendoza y en instancia eclesiástica fue fallado el 12 de agosto de 1675 a favor de los cargos entrantes, a los que el auto confirmó en sus cargos. Los salientes, no satisfechos, acudieron en apelación al Nuncio de Su Santidad y ante la Real Chancillería, que parece no fallaron a su favor, porque el 29 de octubre de ese año el juez eclesiástico, Juan de Leiva, vuelve a sentenciar a favor de los cargos entrantes, aunque con una rebaja los obliga a pagarle a los salientes los alcances que tenían en contra de la hermandad por el pago de la túnica y otros gastos.  



En el centro, solar donde se ubicaba el Convento e iglesia de la Victoria

   Los mayordomos salientes hubieron de presentar las cuentas de sus mandatos, entregar la túnica del Nazareno, las llaves de la capilla y demás prendas el 5 de noviembre de 1675. 

   De dichas cuentas se deduce, que la hermandad, curiosamente, criaba gusanos de seda, para lo que se compraron dos morales, y utilizaba la seda, que también hilaban, para obtener ingresos con su venta.También, recibía limosnas en esta especie, que luego había de declarar en la aduana de la seda, cuando se vendía, como fuente de ingresos. La seda sería hilada, seguramente, en telares de hermanos. En el año 1674 se pasaron por la aduana 96 onzas de seda fina (cerca de 3 kilos).

    De dichas cuentas también se deduce que las demandas las hacían portando la corona del Nazareno y con una bacinilla de plata, que a veces, le prestaba la hermandad del Santísimo de San Pedro y un tal Luis Salido. La demanda la solían hacer en los sitios concurridos de la ciudad, como cuando se ajusticiaba a algún reo de muerte. 

   En 1674 acudieron a pedir para nueva túnica del Nazareno a la Plaza de Bibrambla, llevando con ellos dicha túnica, porque se ajusticiaba allí a un condenado que había matado a un hombre que llamaban el "San Junco". Reunieron ese día, según testigos, 507 reales, cantidad importante en esa época. También, lo hacían en los días de celebraciones de las fiestas de San Cecilio, San Sebastián, San Blas y la Candelaria y, asimismo, tenían distribuidos cepos para las limosnas en las tiendas de hermanos y devotos (algo así, como hoy se hace por las hermandades con la lotería). 

     Sin embargo, parece que no terminaron de aquietarse los ánimos en la cofradía, pues a pesar de haber ganado el pleito el hermano mayor, Pedro Carrillo, y el mayordomo, Alonso de Cazorla, dimitieron de sus cargos el 19 de febrero de 1676, alegando que "porque somos hombres pobres y estamos ocupados en mucho trabajo personal y no podemos asistir a las funciones y demás cosas de dicha hermandad, desistimos de dichos oficios", sin llegar a cumplir enteramente sus mandatos, que vencían el Domingo de Resurrección. 

     Poco pudieron hacer durante su mandato, pero sí es curioso resaltar que hicieron otra túnica para Jesús Nazareno "que se pone en las misas" de tafetán blanco. Sorprende este color de la tela, que seguramente no era muy usual en esa época para vestir a un Nazareno, pero la noticia completa nos induce a pensar que la hermandad tenía otra imagen pequeña, pues la tela que compran es de de sólo una vara de dimensión. Asimismo, hicieron una manguilla morada, probablemente, para las procesiones y entierros, y un arcón para guardar la cera. 

   La hermandad de Jesús Nazareno perduró, al menos, durante gran parte del siglo XVIII, pues en el informe sobre hermandades que mandó realizar el arzobispo D. Antonio de Barroeta en 1769, figura esta hermandad. Como tantas otras, pudo perderse con la ocupación francesa de la ciudad en 1809.       


Ntro. Padre Jesús de la Amargura

  Procesión de penitencia y de Vía Sacra


   De los documentos se infiere que la hermandad realizaba dos procesiones en Semana Santa: una, el Miércoles Santo, seguramente al centro de la ciudad y, parece que la hacía junto con la Cofradía de la Humildad de Jesucristo del mismo convento y de la que es probable que se hubiera escindido, como se ha dicho, y  otra, el Jueves Santo por la noche con la imagen de Jesús Nazareno, en la que iba al Sacromonte, recorriendo la su Vía Sacra hasta la ermita del Santo Sepulcro. La imagen iba con un palio y acompañamiento de música y un trompetero que tocaría sones lastimeros.


 "[...] que los que gobiernan el paso de Jesús Nazareno en las procesiones de penitencia que salen del convento de Ntra. Sra. de la Victoria, donde está sita dicha hermandad, el Jueves Santo que pasó de este año que salió dicha procesión, rigió dicho paso un mozo que se llama Jerónimo, el cual tiene por cierto que pagaría dichos gastos de música, palio y trompetero, porque así se estila [...]" (8)

  Probablemente, el palio era de los de respeto, portado por palieros, y los importantes gastos de los portadores del mismo y de la música eran de cuenta del regidor del paso, que se ofrecería en una especie de subasta al mejor postor, que pagaba por el honor y lucimiento en llevar la dirección del paso .   
   
    La hermandad poseía para su imagen una capilla dentro de la iglesia del convento de la Victoria, en la que se veneraba al Nazareno con una lámpara de aceite que ardía día y noche, adornándose la imagen con cuatro faroles  de hojalata comparados en 1674, dos grandes y dos pequeños, que se encendían los días de ánimas, los viernes de Cuaresma, los domingos y días festivos.


Ntro. Padre Jesús de la Amargura al pasar por la Cuesta de la Victoria


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1. No desvelaré aquí dicha información, porque saldrá en otra publicación, que se está empezando a preparar.

2. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA,legajo 105 f, pieza 1.

3. El Defensor de Granada, núm. de 24 de abril de 1886.

4. DE LA CHICA BENAVIDES, fray Antonio, Gazetilla Curiosa, papel XVII, 1764.

5. SÁNCHEZ FUNES, José Cecilio; CURIEL SANZ, Alfredo José; MARTÍNEZ GONZÁLEZ , Carmen; VILLANUEVA CAMACHO, Rafael, colaboración, El monasterio de Santa Isabel la Real,pág. 65. Edit. Velocitynet, 2004.  

6. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, legajo 29 f, pieza 28, pág. 2.

7. El citado archivo, pág.4.

8. El citado archivo, pág.32. 

9. El citado archivo, pág. 36.




viernes, 7 de febrero de 2014

VENERABLE HERMANDAD DE JESÚS DE LOS DOLORES








Antonio Padial Bailón

    
     La Venerable Hermandad de Jesús de los Dolores se fundó en la iglesia parroquial de Santa Ana. Este templo, joya del mudéjar granadino, está situado en uno de los marcos del paisaje urbano de la ciudad de Granada más bellos y conocidos universalmente: la Plaza Nueva.
      
     El lugar se enraíza en los primeros siglos de la historia de la ciudad, cuando los pobladores de la Eliberri ibérica, seguramente, bajarían a comerciar, junto al río Darro, desde su emplazamiento en el Alto Albaicín,  con los fenicios establecidos en la Antequeruela Alta, colina de del Mauror o de la Sabika (lugar que con los árabes se conocería como Garnata Al-Jahud). 


    La iglesia se construyó, desde 1537 a 1548, sobre el lugar de la mezquita o aljama Almanzora (sirvió de iglesia hasta 1531), según proyecto de Diego de Siloé, que también hizo el Pilar del Toro, que está cercano a la iglesia. La portada la trazó Sebastián Alcántara en 1542, con las imágenes de Santa Ana, María Jacobí y María Salomé del escultor Diego de Aranda. 

      Delante de la iglesia se construyó una monumental fuente renacentista en 1593, llamada "Pilar de las Ninfas" con estatuas, arcos a los lados, frontón para coronarlo y dos leones del escultor florentino Sangroni. Dicho pilar o fuente separaba la placeta e iglesia de Santa Ana de la Plaza Nueva y fue destruido por el desbordamiento del Darro en una tormenta ocurrida el 27 de julio de 1835(1). Las estatuas de la fuente llegaron rodando hasta el Zacatín y dos personas se ahogaron en una tienda de dicha calle. En la Posada de las Imágenes (donde hoy está el Hotel Victoria) se ahogaron 24 caballerías, entre otros desastres de la inundación (2).

En el famoso grabado de Girault de Prangey de 1835 se da testimonio del Pilar de las Ninfas y de la zona en la época en que fue destruido. Uno de los rincones más bellos de la Granada perdida y no recuperada.  

Se aprecia la Plaza Nueva y el Pilar de las Ninfas y, detrás, Santa Ana en el grabado de Girault de Prangey 1835
   
La hermandad venía a dar culto a la imagen de Jesús en su iconografía del "Varón de Dolores", al Hijo de Dios como siervo doliente, que asume la condición humana, erigiéndose en Redentor en virtud de los méritos de su Pasión y Muerte.

Ya en la Edad Media quedó fijada esta iconografía de Jesús vivo, triunfante sobre la Muerte y mostrando el principal atributo de su Pasión: la Cruz que porta en su brazo.  

Pocos datos se tienen de esta Hermandad de Jesús de los Dolores. Por un documento obrante en el Archivo Histórico del Arzobispado podemos inferir que la hermandad sería fundada hacia 1733 en la iglesia de Santa Ana. Sus reglas fueron aprobadas por el provisor y vicario general del arzobispado D. José de Franquís y Lasso de Castilla, en tiempos del arzobispo D. Felipe de los Tueros y Huerta.

Ello se deduce de una petición que realizan el día 22 de enero de 1734 el hermano mayor, Tomás Veneciano y el mayordomo, Gerónimo Pérez, calificando la hermandad de nueva y de reciente aprobación de sus constituciones. 

En la parroquia de Santa Ana, como en otras de la ciudad existía la costumbre de entregar una vela, para la función del día de la Candelaria, y una palma el Domingo de Ramos para la función de las palmas a los hermanos mayores y mayordomos de las hermandades con sede en la iglesia parroquial. A la Hermandad de Jesús de los Dolores le habían negado ambas cosas los beneficiados y el mayordomo de fábrica, por lo que, acercándose el día de la Purificación de 1734 acudieron al provisor y vicario general de la diócesis, Mons. Franquís y Lasso de Castilla (3)



Después de los informes pertinentes del beneficiado, que fueron favorables, porque la vela y la palma se daba a las otras cofradías de la iglesia, como la del Santísimo, la del Santo Cristo de la Humildad y Ánimas del Purgatorio y la de la Purísima Concepción, el provisor dictó un auto el 25 de febrero de 1734, mandando se les diera también a los mayordomos de Jesús de los Dolores.

Por dos estampas de grabado conservadas en el Museo de la Casa de los Tiros, se sabe que la hermandad no sólo perduraba y la imagen mantenía su devoción a finales del siglo XVIII, sino que continuó en la primera década del XIX. Una de ellas data de 1798, siendo mayordomos Benito Rivera y Antonio Fernández, y otra de 1802, en la que se reseñan las indulgencias de 80 días concedidas por el arzobispo. 
   
La hermandad perduraría aun cuando las tropas de Napoleón invadieron la ciudad, pues antes de que llegaran a ella, se celebró una procesión de rogativas por el éxito de las armas españolas en febrero de 1809. En la procesión fueron portadas por sus hermandades las imágenes de Jesús de los Dolores y Ntra. Sra. de la Concepción, desde la iglesia de Santa Ana hasta el templo del convento de San Agustín de Agustinos Calzados (4). Al mes siguiente, el domingo día 5 de marzo, se volvió a repetir la rogativa, pero esta vez al convento de Madres Agustinas (actual Magdalena), también con el Señor de los Dolores y la Purísima de Santa Ana.  

Otra imagen del Varón de Dolores se conserva en nuestra ciudad, en esta ocasión en la Ermita de San Miguel del Cerro del Aceituno. Los antiguos inventarios de la ermita de San Miguel no recogen esta imagen, por lo que tuvo que llegar a la misma después de su reconstrucción en 1828 y, lo más probable, tras la exclaustración de conventos masculinos en 1835-36. Puede que su procedencia sea del Convento de San Antonio de franciscanos descalzos, extramuros de la muralla, cerca de la Puerta de Fajalauza con los que la Hermandad de San Miguel Arcángel, mantenía frecuentes relaciones de asistencia religiosa y un Vía Crucis hasta la ermita.     

Varón de Dolores de la Ermita de San Miguel
No se vuelve a tener noticias de la hermandad, ni de la imagen, hasta 1887, en el inventario que se hace de las iglesias de San Gil y de Santa Ana en el que aparece la imagen del Señor de los Dolores. Probablemente, los acontecimientos bélicos de principio de siglo harían que la hermandad decayera y la imagen quedara sin culto.

Capilla e imagen         

La imagen tal como la representan los grabados antes referidos, presentaba corona de espinas, la cruz abrazada por su brazo izquierdo, la pierna de este lado posada sobre la calavera  y el dragón a sus pies, sobre cuya cabeza posa la Cruz de la Redención, simbolizando   todo ello el triunfo sobre la muerte y el pecado. La imagen muestra las llagas de la Crucifixión. Siendo de talla completa parece que se la sobrevestía con toneletes, como aparece en los grabados.

Según los inventario de la iglesia de Santa Ana, la hermandad y su imagen ocuparon la capilla donde hoy se venera a la Soledad de José de Mora, la segunda del lado de la epístola. La sin par Soledad fue a ocupar esta capilla en 1878 y el Señor de los Dolores pasó a la primera hornacina del lateral derecho, frente a la que hoy ocupa San Francisco de Sales. Así lo dice el inventario de de 1887 "...en dos nichos el Señor de los Dolores y San Francisco de Sales" (5).

La imagen del Señor de los Dolores fue una de las que, desaparecida su hermandad y decaída su devoción, posiblemente tras la Guerra de la Independencia, fue transformada en imagen de distinta advocación. En este caso, fue convertida en la imagen de Jesús Resucitado, sustituyéndole la cruz que llevaba entre los brazos, al modo como se representa tradicionalmente el Varón de Dolores, por una banderola símbolo del Resucitado.

Todo parece que dicha transformación se llevó a efecto en 1895, año en el que se tiene noticia de que se celebró una procesión del Resucitado por orden del arzobispo D. José Moreno y Mazón, que también recuperó, en 1898, el Vía Crucis del Pretorio y los Rebites.

Museo Casa de los Tiros. 1798

Aquel Domingo de Resurrección la imagen fue reservada durante Jueves, Viernes y Sábado Santo en la capilla de San Sebastián (seguramente la ermita del Violón), desde donde partió la procesión a las 6.30 con la imagen bajo palio y acompañamiento del cabildo y hermandades, para terminar en la Catedral, donde se celebró una misa de pontifical oficiada por el prelado(6).

Probablemente, se celebraría algún año más la mencionada procesión, aunque de ello no tenemos constancia.

La transformación de la imagen en Resucitado sería muy somera. No sé por qué razón le quitaron a la talla las llagas del costado, pies y manos, pues los Resucitados, las conservan. Asimismo, las manos y brazos mantendrán la posición primitiva para sostener la cruz, que es cambiada en esta ocasión por el fuste de la banderola.   

La siguiente salida procesional de la que tengo constancia fue en 1929, ya organizada la Federación de Cofradías y por iniciativa de uno de sus miembros, D. Santiago Valenzuela Suárez, vicepresidente de la Federación y hermano mayor de la Hermandad del Santo Vía Crucis. D. Santiago propuso que la Hermandad del Santo Sepulcro, con sede en Santa Ana, organizara, como ocurría en el siglo XVII (veáse mi artículo sobre esta hermandad), la procesión del Señor Resucitado.   

La hermandad del Santo Sepulcro ya había acordado en mayo de 1927, sacar la procesión del Resucitado con la imagen de la iglesia de Santa Ana (Señor de los Dolores) para el Domingo de Resurrección del año siguiente (1928). No llegó a realizar el proyecto, porque dicho año salió el Niño Resucitado de Santo Domingo (Dulce Nombre) con la Hermandad de penitencia de Ntra. Sra. del Rosario, el Sábado Santo.

Sería en 1929, el Domingo de Resurrección, cuando la Hermandad del Santo Sepulcro organizara la procesión. Ese año salieron los dos: el de Santo Domingo, el Sábado Santo, igual que el año anterior, procesionado este año por la Hermandad de la Humildad (Facundillos) y el Señor de los Dolores Resucitado en la noche del Domingo de Pascua. En la procesión participaron todas las cofradías de penitencia de la ciudad por orden de antigüedad y con sus hermanos mayores delante del paso.   

La Hermandad del Santo Sepulcro recibió de la Federación cuarenta pesetas como ayuda para sufragar los gastos y unos faldones de terciopelo blanco, luego solicitados por el Sr. Valenzuela, tal vez, para hacer algunas capas para el hábito de la Hermandad del Vía Crucis. Sin embargo los gastos de la procesión importaron 1.265, 45.- Ptas. (7)

Fundada la Cofradía de Ntra. Sra. de la Esperanza con la antigua imagen de Ntra. Sra. de las Tres Necesidades (de la Hermandad del Santo Entierro), esta bella Dolorosa pasó desde la hornacina superior del retablo del Santo Sepulcro a una capilla independiente y el Señor de los Dolores (Resucitado) fue colocado en dicha hornacina sobre la urna del Sepulcro, donde hoy permanece. Tal vez, porque la Hermandad del Santo Sepulcro tuviera la intención de incorporarlo, como en sus reglas antiguas lo tenía.   


Retablo del Sto. Entierro procedente de San Gil. Suprimidas sus calles laterales. Hoy con Jesús de los Dolores (Resucitado)



Ya no volvió a procesionarse en las dos décadas siguientes. La Guerra Civil y la recuperación de las hermandades, tras la misma, lo harían imposible. No obstante, la Federación de Cofradías había propuesto al Cardenal-Arzobispo  D. Vicente Casanova, en marzo de 1929, la fundación de una Cofradía de Jesús Resucitado con la imagen, pero la idea fue rechazada por el prelado. Sí, por el contrario, siguió saliendo algunos años la imagen del Niño Resucitado del Dulce Nombre (Facundillo).

Habrá que esperar a 1953 para que la Federación se decidiera a organizar la procesión con el Resucitado de Santa Ana (Señor de los Dolores). Había fallecido el arzobispo D. Balbino Santos Olivera, no demasiado amigo de las cofradías, y ello, seguramente, decidió a la Federación  a realizar la procesión de Resurrección (también ese año se fundaron dos nuevas cofradías: Ferroviarios y Estudiantes).       

1953, supuso la recuperación, después de 24 años sin hacerlo, de la imagen del Señor Resucitado de Santa Ana. Salió al mediodía con el acompañamiento de directivos y cofrades del resto de las hermandades. Ese año, se procesionó sobre al antiguo paso del Señor de la Humildad de Santo Domingo y la prensa subrayaba que la imagen del Señor  Resucitado (de los Dolores) se debía a la gubia del escultor José Risueño(8).

La experiencia volvió a repetirse en 1954. Esta vez, acompañando al Señor de los Dolores de Santa Ana una imagen de gloria de la Virgen. Muchos directivos de hermandades, desoyendo el mandato de la Federación, no se presentaron a la procesión, debiendo de ser sustituidos por nazarenos improvisados. Éstos, a su vez, después de pasar por la tribuna abandonaron las filas y la Virgen quedó rezagada en el Embovedado por esta circunstancia; sólo los directivos y cofrades de las hermandades del Vía Crucis, Silencio, Soledad y de la Consolación de San Juan de Letrán llegaron hasta Santa Ana para depositar las imágenes en su templo.   

Este suceso, provocado, seguramente, por oposición de algunos directivos a la salida del Resucitado, determinó que no se volviera a organizar la celebración procesional de la Resurrección.  

Otra de nuestras históricas imágenes y su hermandad, la del Varón de Dolores, iconografía de Jesús que no se ha prodigado en Andalucía (actualmente, una nueva hermandad del Sábado Santo en Sevilla le da culto), pero que, en Granada, se contó, al menos, con una antigua hermandad y otra imagen venerada en la Ermita de San Miguel Alto, en donde aun podemos contemplarla. 


      
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1. MADOZ, Pascual. "Diccionario geográfico, estadístico, histórico...",pág. 131Edición facsimil. Granada 1987.

2. BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA, tomo I, julio de 1835. 

3. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, Legajo 108 F, pieza 16.

4. DIARIO DE GRANADA de 10 de febrero de 1809 y de 5 de marzo de 1809.

5.  VILLENA DELGADO, Joaquín y Antonio, "Arte y Tradición  en la iglesia parroquial de San Gil y Santa Ana". Vol.II, pág. 70.    

6. El Defensor de Granada, nº de 14 de abril de 1895.

7. PADIAL BAILÓN, Antonio.  La Semana Santa de Granada a través de la Federación de Cofradías, págs. 100-103. Granada 2000.  

8. Diario Patria de 3 de abril de 1953.