miércoles, 8 de enero de 2014

VENERABLE HERMANDAD DEL SANTO CRISTO DE LA HUMILDAD, SANTÍSIMO CRISTO DE LA VÍA SACRA Y SANTÍSIMO ROSARIO DE SANTA MARÍA DE LA ALHAMBRA







     Antonio Padial Bailón

      La fortaleza y palacios nazaríes de la colina de la Alhambra (La Roja) y todo el recinto encintado por sus murallas y aledaños, constituyó, tras la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos, una unidad político-defensiva independiente de la ciudad de Granada, según estatuto real. Estaba regida por un gobernador o alcaide, que se instituyó en la persona del Marqués de Mondéjar y sus descendientes. 

    Para atender a las necesidades de culto y religiosas de la población allí establecida, así como, para el establecimiento de su demarcación eclesiástica, se creó, en 1501, la parroquia de Santa María. Como ocurrió en otros casos la nueva iglesia se levantó sobre el solar de la Mezquita Real de la Alhambra, construida por Muhammad III, que cristianizada, sirvió de iglesia hasta 1581 en que se empieza a construir el actual edificio, sobre traza de Juan de Orea y continuada por Ambrosio de Vico (1).

     El retablo que hoy tiene el templo procede de la iglesia de las Angustias, que aquí se colocó al realizarle uno nuevo la Patrona de Granada a principios de siglo XVIII, el magnífico retablo de jaspes. Por ello, en el antiguo, trasladado a la iglesia de la Alhambra, aun se veneran las imágenes de las Santas Úrsula y Susana (Alonso de Mena), titulares, también, de la Real Hermandad de Ntra. Sra. de las Angustias. Lo preside hoy un gran Crucificado de Alonso de Mena, que antes de llegar el retablo, sería el que un inventario de 1769, nos dice que presidía el presbiterio de la iglesia alhambreña .Actualmente, está en el centro del retablo, sobre unas pinturas de mismo, encima de la hornacina de la Virgen de las Angustias de la Alhambra, que sería la que ocupaba la imagen de nuestra Patrona.       

RETABLO DE SANTA MARÍA DE LA ALHAMBRA ( Con las Santas Úrsula y Susana y que fue el primitivo que tuvo la iglesia de la Virgen de las Angustias, Patrona de Granada)
   En el compás de la iglesia existe una columna rematada con cruz, que mandó levantar, en 1590, el arzobispo Pedro de Castro y Quiñones en recuerdo de los mártires fray Pedro de Dueñas y fray Juan de Cetina, sacrificados en ese lugar por los musulmanes ante la Mezquita Mayor, en 1397. Sus restos parece que están sepultados bajo la columna según la inscripción que aparece en ella.

    Según una lápida que estaba sobre la puerta de la iglesia (hoy en el Museo de la Alhambra), encontrada al excavar para hacer los cimientos, el lugar había estado consagrado al cristianismo antes de la ocupación islámica. Allí, el noble visigodo Gudila había levantado una iglesia en el asentamiento llamado de Nativola.   

Iglesia de Santa maría de la Alhambra


Fundación de la hermandad e imagen

    No se conoce la fecha exacta de la fundación de esta hermandad, pero sí la época aproximada. Creemos que surge  con el auge de fundaciones de cofradías que se produce tras la epidemia de peste bubónica de 1679 y con la proliferación de vías sacras a finales del XVII y principios del XVIII. 

        Esta epidemia azotó de forma terrible a la ciudad que se lanzó a implorar, mediante rogativas a las imágenes de mayor devoción de la ciudad y sus barrios, lo que propició la fundación de cofradías.  

     El devoto simulacro, que representa la escena de la Presentación de Jesús por Poncio Pilatos al pueblo, azotado, humillado y coronado de espinas, tradicionalmente se atribuye al gran escultor granadino Pedro de Mena o a su círculo (2).  De este escultor tiene el estatismo, serenidad y equilibrio simétrico, sus ojos achinados, la originalidad de su paño de pureza triangular,  pero la imperfección y falta de detalle de sus cabellos, piernas y muslos (estos de apariencia femenina), hacen, a mi juicio, que haya de centrarse más en una obra bajo su dirección o colaboración.

JESÚS DE LA HUMILDAD DE LA ALHAMBRA. Aquí se aprecia que es de talla completa,incluso el manto. El retablo fue dorado en 1749.

      Pedro de Mena vivía en Málaga en esa época, pero conservaba taller en Granada y a Granada llegan, en 1683, sus tres hijas (Claudia, Andrea y Juana Teresa, ésta en 1684) para fundar el convento del Císter. Éste se estableció, primeramente, en la capilla de San Onofre en la Cuesta de Gomérez. 

       Pedro de Mena había transmitido su arte en el dibujo, escultura y policromía a sus hijas y, de hecho, existen varias esculturas atribuidas a éstas. Quizá esta imagen de Jesús de la Humildad, hubiera salido de la mano de alguna de ellas, bajo la dirección de su padre.

    Pudo ser la hermandad en sus inicios la que encargara la imagen, cuando aun el convento del Císter ocupaba la capilla de San Onofre y unas casas de Dª Mariana Ramírez de la Puebla. Después de algún pleito, el 10 de septiembre de 1694, se mudaron por orden del arzobispo Ascargorta al lugar que hoy ocupan en San Bernardo, frente a la iglesia de San Pedro.  

      La imagen se haría, seguramente, en los años inmediatos a la llegada de las hijas de Mena a fundar el convento de Granada (1683) y antes del fallecimiento de aquél en 1688, salvo que se hubiera labrado antes en el taller que mantenía en Granada. 

       Las reglas de la hermandad se aprobaron por el arzobispo Ascargorta, lo que quiere decir, que la fundación formal ocurrió después de 1693, en que dicho arzobispo toma posesión. Ello no significa que la hermandad, como era usual, no estuviera funcionando, sin reglas, unos años antes, dando culto a la imagen de Jesús.

      En resumen, creemos que esta imagen en la que se aprecia, claramente, la mano de Pedro de Mena, se pudo labrar en la década de los años ochenta del siglo XVII, bien por sus hijas y con su colaboración, tesis por la que me inclino, o por algún discípulo de su taller de Granada.   
          

    
    La hermandad, aparte de cultual-pasionista, era de sufragios y entierro de hermanos, como gran parte de las hermandades, y añadió a sus fines la realización de una vía sacra, que proliferaron en Granada en la segunda mitad del siglo XVII y en el XVIII.

    No conocemos sus reglas, pero sí algunos documentos que nos confirman dichos dos aspectos. Uno de esos documento, fechado en 1748, pone de manifiesto que en los artículo 6,7 y 8 de sus reglas se regulaban los entierros de hermanos. Éstos se podían enterrar, no sólo en la iglesia sede de la hermandad, sino también, en cualquier otra iglesia de la ciudad.

    El hermano mayor, Diego Ramírez de Orellana, maestro albañil, y los mayordomos, Francisco González y Pedro y Miguel Muñoz denuncian al Provisor de la diócesis, que habiéndose de enterrar un hermano pobre de la hermandad en la iglesia de los Santos Justo y Pastor, el colector y enterradores de dicha iglesia se negaron a abrir la sepultura y no pudieron enterrar al difunto. Al indicarles los mayordomos de la cofradía que el Provisor, según las reglas de la hermandad, así lo había autorizado, el colector les dijo que no le importaba la orden del Vicario General, pues del mismo tenía instrucciones contrarias.

    El Provisor y Vicario emite un auto para que no se estorbe, ni impida la inhumación del cadáver bajo pena de excomunión. Unos meses después, se enterró una hermana en la Magdalena, volviendo, en este caso, a tratar de impedirlo los beneficiados de esta parroquial, aunque después de algunas disputas la consintieron enterrar, previa fianza de 30 reales, en garantía de que el solado de la iglesia quedase en perfectas condiciones. Esta vez, la autoridad eclesiástica pasó nota a todas las parroquias de la ciudad para que no impidiesen a la hermandad de Jesús de la Humildad enterrar en ellas a sus hermanos (3).

Estampa de 1734, retocada en 1749, año del dorado del retablo. Grabado de Casa de los Tiros
     
      La hermandad estaba obligada a asistir a los entierros con el estandarte y cera, llevando el cuerpo a hombros cuatro hermanos y otros cuatro para abrirle sepultura, haciendo turnos los ocho en este oficio. También, a costa de la hermandad, se le decían el mismo día del fallecimiento nueve misas rezadas y en el funeral se debían de llevar ocho hachas encendidas.

      La hermandad realizaba una función anual en el mes de mayo o en el de junio, además de celebrar las "fiestas de Jesús", dando de cuota tres reales de entrada y un cuarto de real todos los sábados del año, fiestas de Jesús y día de la función.  

       A finales de los años cuarenta del siglo XVIII, la cofradía estaba dorando el retablo de su altar, pues solicita licencia para celebrar una corrida con un toro para los días 25,26 y 27 de julio de 1749, con objeto de recaudar fondos para el dorado de dicho retablo y adquirir algunas alhajas para el culto (4).

   Asimismo, la hermandad, como hemos afirmado, tenía el carácter de cofradía de Vía Sacra, que añadió después de fundarse la cofradía pasionista. En dicha vía sacra procesionaba un Crucificado hasta una ermita del Santo Sepulcro, que estaba en el Secano de la Alhambra, junto a la Torre del Agua y del acueducto del Generalife, donde existía una alberquilla arrimada a la ermita. Hoy esta ermita no existe, seguramente se demolió tras la retirada de las tropas de Napoleón.

      No sabemos qué Crucificado llevarían en la procesión de la Vía Sacra. El que hoy preside el retablo mayor, atribuido a Alonso de Mena, debido a sus grandes dimensiones, no sería apto para dicho acto penitencial en el que, normalmente, se portaban las imágenes en sencillas andas por pocos horquilleros. Sin embargo, en la iglesia existía otro Cristo Crucificado en una de sus capillas, que sería más adecuado para portarlo en la vía sacra. 

    Pero también, en la Puerta de las Granadas existía una pequeña ermita dedicada a un Santo Cristo, desde la que se realizaba un Vía Crucis hasta la del Santo Sepulcro (5). Tal vez se tratara de la Vía Sacra de Jesús de la Humildad, que partiera de dicha pequeña ermita con el referido Santo Cristo.   

    Un inventario de altares mandado realizar por el arzobispo D. Pedro Antonio Barroeta en 1769, nos confirma que en la iglesia de Santa María de la Alhambra existían dos Crucificados: el del altar mayor, que sería el referido de Alonso de Mena, y otro altar o capilla con un Santo Cristo Crucificado, que pudiera ser el que llevarían a la Vía Sacra. También se describe el altar del Jesús de la Humildad, titular de la cofradía objeto de  este trabajo (6).     

La X del plano sitúa el lugar aproximado de la ermita del Santo Sepulcro, Última estación de la Vía Sacra del Señor de la Humildad

      A los caracteres de hermandad Vía Sacra, y de entierros y sufragios, se añadía el de hermandad rosariana (tipo de cofradía que tanto proliferó en el siglo XVIII). Esta, entre sus prácticas, abarcaría el rezo del Santo Rosario por las calles del recinto alhambreño. Normalmente, esta modalidad de la realización pública del Rosario se practicaba por hermandades dedicadas a la Virgen, siendo peculiar en una hermandad cristífera. Aunque, por el citado inventario de altares, sabemos que en la iglesia de la Alhambra existió uno dedicado a la Virgen del Rosario, que sería la imagen mariana patrona de esta hermandad y la titular del Santo Rosario que exhibe en su título.

   El profesor D. Miguel Luis López- Guadalupe Muñoz, en sus tesis doctoral nos dice que del seno de la Hermandad de Jesús de la Humildad surgió esta rama rosariana, en principio sin constituciones, para sacar el Santo Rosario los mozos por la noche con faroles, bandera y cera. De forma tardía, en 1814, hicieron constituciones, aprobadas por auto del 25 de febrero con el título de Concordia del Rosario de Ntra. Sra. de la Encarnación(7).  


    

       En la iglesia existían, también, otras hermandades, como la del Santísimo, Stma. Trinidad y Nombre de Jesús, con la que colaboraba la Hermandad de Jesús de la Humildad, aportando cera para el monumento de Jueves Santo, como ocurrió en 1760, y participando en los oficios de Semana Santa (8). Esta hermandad en tiempos recientes se ha recuperado uniéndose a la hermandad de penitencia actual de Ntra. Sra. de las Angustias de Santa María de la Alhambra; y la de las Ánimas del Purgatorio, bastante decaída, seguramente, por la competencia en materia de sufragios de la Hermandad de la Humildad.
          
     La cofradía aun perduraba en 1825, pues en esa fecha se suscita un conflicto con el hijo de una hermana fallecida, María López, porque la hermandad se negó a asistir al entierro y dedicarle a su madre los sufragios de nueve misas que ordenaban las constituciones. Los mayordomos alegaban que no estaba apuntada a la cofradía y que sólo lo estaba su hija, hermana del demandante. También éste le reclamaba a la hermandad le pagase 50 reales que había tenido que abonar a los enterradores y conductores del cadáver. 

     La patente de inscripción en la hermandad, por lo visto, se le entregó a los demandantes en blanco y anotaron en ella, maliciosamente, el nombre de la madre, que nunca había pagado las cuotas, aunque sí su hija (9)

   En 1827, se suscita un conflicto entre la hermandad y el Gobernador de la Alhambra, por motivos de jurisdicción, por tener la cofradía su sede en un templo ubicado en el recinto de la Alhambra, que como anticipamos, gozaba de jurisdicción independiente. La cofradía rehusó someterse a dicha jurisdicción, alegando que por estar en una parroquia y por el carácter religioso de la corporación se debía someter a la jurisdicción del arzobispado.

    Ese año eran mayordomos: Nicolás, Juan, Matías e Isidro Jiménez (parece que la hermandad estaba gobernada ese año y el anterior por una familia con el apellido Jiménez). La cuestión estribaba en que el Gobernador de la Alhambra había mandado inspeccionar los libros de la hermandad, en los que se habían denunciado irregularidades y despilfarros, ordenando que se entregaran al párroco, que había dado un informe negativo para la hermandad de dichos libros y cuentas (posiblemente el párroco había sido el denunciante). También, se deduce que mandó embargar los talleres del arte de la seda propiedad de los cuatro mayordomos, pues se quejaban éstos "...de su dolor de verse separados de sus talleres por ser del arte de la seda...".

      Los mayordomos, negando la jurisdicción, no entregaron los libros y, ante dicha negativa, se ordenó se presentaran al escribano público de la Alhambra, procediendo el Gobernador a separar a los mayordomos de la cobranza y administración de los recursos de la hermandad. A su vez, nombró a don Gregorio González administrador judicial, para que, auxiliado por el mayordomo, Nicolás Jiménez, cobrasen las demandas y cuotas y las pusiesen en el arca de la hermandad en presencia del párroco. En esta fecha (1827), la cofradía contaba con la no despreciable cifra de más de 2.000 hermanos. 

  Ante esta situación, los referidos mayordomos plantearon el conflicto ante el arzobispado, que por oficio del día 7 de abril de 1927, pidió al Gobernador que se inhibiera en el asunto, por estimar que era una cuestión eclesiástica, al no tratarse de cosa profana (10)No obstante, el Gobernador mandó que se siguiera el pleito por la vía gobernativa o contenciosa. 

     Eran otros tiempos de mayor intervención pública en asuntos religiosos, a pesar de que el conflicto se produce en la Década Ominosa, en la que el absolutismo repuntaba. Sin embargo, esos años de absolutismo serían un "lapsus" en un proceso liberal e irreversible de consecución de garantías ciudadanas. No sabemos en qué forma finalizó el proceso, pues no he encontrado más documentos en los que nos presente la solución final del conflicto.  

      Como hemos afirmado, fueron tiempos difíciles para las cofradías y para la Iglesia. Casi todo el siglo XIX lo fue. La hermandad, probablemente, no llegó con la vitalidad suficiente para subsistir a la segunda mitad de dicho siglo. Tampoco, persistió como parroquia la iglesia de Santa María de la Alhambra, pues fue suprimida en 1842, aunque siguiera abierta y con cultos como ayuda de la parroquial de San Cecilio. No cabe duda, que la supresión de la parroquia contribuiría a la desaparición de la hermandad.  

Con las circunstancias descritas, la Hermandad de Jesús de la Humildad desaparecería por esas fechas, estando actualmente extinguida. 

      Desde hace poco tiempo la Hermandad de Penitencia de Ntra. Sra. de las Angustias de Santa María de la Alhambra ha recuperado, afortunadamente, cierto culto a la imagen del Señor de la Humildad, realizando con ella en la Cuaresma un devoto Vía Crucis por el recinto nazarí, recuerdo de aquella histórica Vía Sacra que recorría esta antigua hermandad. 



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1. GALLEGO Y BURÍN, Antonio. "Granada, guía histórica y artística de la ciudad". Fundación Rodríguez Acosta 1961. 

2. OROZCO DÍAZ, Emilio. "Un Ecce Homo desconocido..."´, págs. 292-299.

3. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, Legajo 14 f, pieza 5.

4. GALERA MENDOZA, Esther. "Espacios religiosos en la Alhambra en los siglos XVI y XVII".  pag. 203. Homenaje a la profesora Luz de Ulierte Vázquez. Docta Minerva. ediribug. ugr.es .      Universidad de Granada. 

5. GALERA MENDOZA, Esther. opus cit. pag. 209.

6. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, legajo 255 f, pieza 22

7. LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ, Miguel Luis, "Contrareforma y Cofradías en Granada. Aproximación a la historia de las cofradías y hermandades de Granada durante los siglos XVII  XVIII ".

8. El citado Archivo, legajo 14 f, pieza 11.

9 . El citado Archivo, legajo 14 f, piezas 8 y 9. 

10. El citado  Archivo, legajo 14 f, pieza s/n.

sábado, 21 de diciembre de 2013

COFRADÍA DE NUESTRO PADRE JESÚS DE LAS PENAS Y NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO ( HERMANDAD DE LOS ESTUDIANTES)







Antonio Padial Bailón

Traigo a estudio en esta ocasión a una hermandad, la más moderna de las desaparecidas, que por circunstancias desgraciadas, que trataré aquí de explicar, no la podemos tener hoy con nosotros.  

La Hermandad de Penitencia de Jesús de la Penas y Ntra. Sra. del Refugio se fundó en 1953 en la Capilla Universitaria (actualmente la iglesia de los Santos Justo y Pastor).

Muchos de nosotros conocemos de su existencia y algunos detalles por los que desapareció, pero no mucho más. Fue fundada por un grupo de cofrades granadinos, algunos procedentes de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús del Perdón y María Santísima de la Aurora y con la intervención de la Hermandad del Cristo de San Agustín, bastante decaída en ese tiempo. 

PORTADA DE SANTOS JUSTO Y PASTOR.  CAPILLA UNIVERSITARIA 2002
La fundación tuvo lugar a principios de 1953, con la idea primitiva de dar culto y procesionar a la sagrada imagen del Stmo. Cristo de San Agustín y evitar que se extinguiera su hermandad. De hecho, el primer título que tuvo la hermandad, según el proemio de las constituciones, era "Muy Ilustre, Pontificia y Real Hermandad del Santísimo Cristo de San Agustín. Cofradía Universitaria de Semana Santa".

En realidad se trataba de transformar en penitencial la antigua hermandad de este Santo Crucifijo. Por ello, el artículo primero de dichas constituciones determinaba el objeto de la misma, que era "Honrar al Divino Redentor en la Sagrada imagen del Stmo. Cristo de San Agustín", para darle culto interior y exterior por medio de procesiones (1).  

CRISTO DE SAN AGUSTÍN. Foto de D. Antonio Úbeda
El culto interior, mediante una misa todos los viernes ante su altar y rosario por los hermanos fallecidos y el primer viernes de noviembre una misa solemne en la capilla universitaria en sufragio de los fallecidos en el año. En la Cuaresma ejercicios espirituales y comunión general en la misma capilla y en Semana Santa, procesión con la imagen, revistiendo la máxima austeridad y recogimiento. 

A obras de caridad se destinarían todos los ingresos, a excepción de lo gastado en la procesión y cultos, realizando dos comidas para los pobres el día de la comunión general y el de la procesión de Semana Santa.

Los estatutos preveían tres clases de hermanos: activos, de honor (con estatuto propio) y honorarios o protectores. Los activos participarían en la procesión vestidos de penitentes. 

Dichos estatutos regulaban la asistencia del Viático para los enfermos, con repique de campanas, muñidor, estandarte y treinta cirios. También la asistencia, de igual forma, a los entierros de hermanos con doble de campanas y tres misas de luz ante el altar del Cristo y rosario al viernes siguiente. 


También regulaban los estatutos la composición de las juntas y cargos, comisiones ejecutivas, cuotas, inscripciones, cuentas...etc. La junta de gobierno habría de reunirse, al menos, una vez al mes.  

Se añadía a los estatutos un reglamento de la procesión de penitencia a la Santa Catedral, vestidos los hermanos con túnica, capillo, cinturón, sandalias negras y guantes blancos. Sobre el pecho un escapulario con el escudo de la hermandad de color de la facultad en que cada cofrade estuviera matriculado. Igual vestimenta llevarían los cargos, aunque estos llevarían báculo o cetro.

Regulaban de forma estricta el comportamiento durante la procesión, bajo pena de expulsión de las filas y de la cofradía, no pudiendo pronunciar palabra alguna mientras se llevase el hábito. Y si se acudía con él a la iglesia, lo harían por el trayecto más corto sin detenerse y lo mismo se haría en el regreso a sus casas. 

También se prohibía la presentación y paseo de los pasos fuera del itinerario, así como, las paradas no autorizadas. Las mujeres no participaban en la procesión más que tras del preste y en grupos, con las mismas exigencias de sobriedad y con vestido tan largo que les llegase a los pies. Aunque en este lugar asignado se les permitía llevar hábito y capirote. Dada la austeridad que se pretendía, se prohibía pagar a saeteros y aplaudir los cánticos.


Reunidos los organizadores a principios de 1953, lograron inmediatamente la aprobación de la salida procesional de ese año, señalándose aquélla para el Jueves Santo. Esta aprobación tan rápida perece que fue debido a la circunstancia de estar vacante la sede arzobispal por fallecimiento, en febrero de 1953, del arzobispo D. Balbino Santo Oliveras, prelado no muy proclive a las cofradías. 

Fue decisiva la intervención de la Federación de Cofradías, deseosa de que se procesionara la imagen del Cristo de San Agustín, tantos siglos venerada. La propuesta partió del abogado Juan José Fuentes Onieva, que había sido directivo de las hermandades del Rosario y de la Aurora, que propuso la idea a la Federación el 12 de marzo de 1953(2). Sin embargo, la Federación no se opuso, pero decide y exige que "...sea la antiquísima hermandad de culto, propietaria de la imagen, la que organizara la procesión". El Sr. Fuentes Onieva realiza las gestiones correspondientes con dicha hermandad, que acepta, obteniendo, al mismo tiempo, la licencia necesaria de la autoridad eclesiástica. Pedía la nueva hermandad, asimismo, la incorporación a la Federación a partir de la salida procesional del día 2 de abril (Jueves Santo), "dándose por enterada" la mencionada Federación el 25 de marzo . 

Las circunstancias con que se aprueba la salida, dada la sede arzobispal vacante, no dejan de aparecer con cierta nebulosa. Por ello, nadie se atrevía a posicionarse de forma rotunda. Es más, todo ello provocaría el enfado de monseñor Fernández Arcoya, consiliario de la Federación, que se niega a asistir a las juntas de la misma.

No obstante, el proyecto sigue adelante y la Federación fija la salida procesional del Jueves Santo a las 9:30 de la noche e inserta en su programa de itinerarios. Y así, dicho día, 2 de abril, se puso la hermandad en la calle, causando gran admiración por su devota y austera salida procesional.

1953. Cristo de San Agustín saliendo de la Facultad de Derecho

El Cristo de San Agustín salió del atrio de la Universidad con tonelete blanco y en las cuatro esquinas del paso los faroles del Cristo de la Sentencia, presidiéndolo el hermano mayor Sr. Fuentes Onieva y el vice-hermano mayor, Augusto Corpas García de la Zorrilla.  

La hermandad tuvo bastante éxito en sus inicios. En esa Semana Santa y cuando apenas si habían transcurrido dos meses del inicio de la cofradía, se había superado el número de 300 hermanos.
   
Por otra parte, fue sumo el enfado del consiliario de la Federación, Mons. Fernández Arcoya, mandando una nota de protesta a la misma el día 15 de abril, alegando que se había vulnerado el reglamente de la Federación, contraviniendo lo dispuesto por al arzobispo fallecido. Ese año, también fue fundada la Cofradía de los Ferroviarios, quizá le pareciera excesivo tanta cofradía nueva en un mismo año.

Pasada la Semana Santa, los directivos de la hermandad no se apresuraron a desmontar los pasos y a devolver la imagen al Convento del Santo Ángel, y cuando lo hicieron, la forma del traslado no fue de la corrección que requería el valor devocional y artístico de la sagrada imagen, provocando la indignación de las monjas clarisas franciscanas y de la entonces poco numerosa hermandad del Cristo, que se negaron al siguiente año a ceder la imagen.

Pero esta negativa, parece que aún no se le había manifestado con rotunda claridad, pues el 25 de noviembre presenta la hermandad de los estudiantes los estatutos a la aprobación del nuevo prelado Mons. García y García de Castro, de los que al principio hemos hecho una síntesis, y que fueron aprobados antes de la Semana Santa de 1954. 

Tal vez, cuando la junta directiva fuera a solicitar la imagen al Convento del Santo Ángel Custodio, esta solicitud le sería denegada, encontrándose con el problema de tener unos estatutos aprobados con el Santo Cristo como titular y no poder contar con el mismo. Por ello, se acudió a cambiar de titular, sustituyéndolo por el Nazareno de la iglesia parroquial de los Santos Justo y Pastor, al que le dieron la advocación de Jesús de las Penas y añadieron como imagen mariana a la Dolorosa de dicha iglesia, a la que dieron el título de María Santísima del Refugio.

Jesús de la Penas. Círculo de José de Mora

Parece que no hubo inconveniente alguno, ni por parte de la Federación, ni del arzobispado y la cofradía comenzó a preparar los cultos y la procesión de la Semana Santa de 1954.

La junta de la hermandad se reunió el día 7 de abril de ese año para realizar los preparativos de la salida procesional y para montar los pasos con las dos imágenes, así como, invitar al rector y decanos de las facultades de la Universidad (3)

Jesús de las Penas en la procesión de 1954 

Comenzados los preparativos, el sacristán de la parroquia les enseñó un bello y valioso peto que estaba guardado en un cajón de la sacristía y que estimaron podría realzar la belleza de la sagrada imagen de la Virgen del Refugio, cediéndole un rosario antiguo de gran valor. Tal vez, dicho peto antiguo pertenecía a la Dolorosa de la parroquia (Refugio), pues en la iglesia no existía otra imagen de vestir y aquélla tuvo una hermandad antigua para darle culto. 

Virgen del Refugio, con su peana de Ángeles. Atribuida a T. Ruíz del Peral

Según se deduce de los documentos, el párroco D. Leonardo Navas Romero no se opuso, en principio, ni activa, ni pasivamente a la cesión de las alhajas y se procedió a adornar a la imagen con el bello y singular peto.

Ese año la Federación de Cofradías le asignó como día de salida el Miércoles Santo, a las nueve de la noche y la hermandad hizo su estación de penitencia con la misma solemnidad y recogimiento que el año anterior. Al pedir la venia en tribuna, lo hicieron con un papel, por no permitirle sus reglas expresarse con la voz. 

El Nazareno iba con túnica sin bordar y en un paso muy sencillo con cuatro hachones en las esquinas, que, también, en años anteriores habían sacado las imágenes de Jesús de la Paciencia (cuando salió con la Hermandad del Rosario) y el Cristo del Consuelo. La hermandad la presidía el rector Sr. Sánchez Agesta, los decanos y el claustro universitario.

La Virgen, sin palio y con bosque de cirios delante, iba luciendo una saya bordada y manto liso de color blanco. Sin embargo, los periódicos de la época mencionan que llevaba palio, aunque en las fotos que se aportan al proceso, que después trataremos, se manifiesta sin palio.

Ntra. Sra. del Refugio en Miércoles Santa 1954.

El Nazareno titular de la cofradía es el existente en la iglesia de las Santos Justo y Pastor, en la capilla tercera de la derecha, entrando a la iglesia. Es una imagen de vestir de finales del siglo XVII o principios del XVIII, que pertenece al círculo de los Mora, tal vez, de Diego de Mora o de su hermano Bernardo "el joven". 

Ntra. Sra. del Refugio. Atribuida a ¿ Torcuato Ruíz del Peral ? Siglo XVIII

La Virgen del Refugio es imagen del siglo XVIII, que tradicionalmente se atribuye a Torcuato Ruiz del Peral, no sé con qué fundamento. Quizá esta antigua atribución se confunda con la imagen de la Dolorosa al pie de la Cruz, que hoy ocupa el templete de ángeles tallados en la capilla tercera de la izquierda en la que se veneraba antiguamente a la Dolorosa del Refugio. Quizá, cuando se creó esta hermandad de los estudiantes, pasaron a ésta imagen a la capilla que hoy ocupa, la primera de la derecha, entrando en la iglesia, por tener un camarín acristalado más amplio, que pertenecía a la Dolorosa sedente. Muy probablemente, también se veneraba allí un Crucificado, su altura así lo exige y a cuyo pie estaría la Dolorosa sedente, pudiendo ser dicho Crucificado el que hoy está en la sacristía.

Templete que cobijaba a Ntra. Sra. del Refugio o de los Dolores. Los querubines serán de Torcuato Ruíz del Peral
Terminada la estación de penitencia de la Semana Santa de  1954, la directiva de la hermandad, sospechando la valía del peto de la Virgen lo lleva a un joyero para su tasación. El técnico confirma el alto valor del peto, que engarzaba diversas esmeraldas y diamantes, determinando ello a la directiva acordar su depósito en el Banco de España para mejor custodia de la alhaja.


Paralelamente, el diario "Patria" publica el día 18 de abril una entrevista al hermano mayor sobre el asunto, provocando la indignación del párroco D. Leonardo, porque en ella se daba a entender que las joyas no se guardaban con la debida seguridad, dado su valor. Ante estos hechos el párroco eleva su queja al arzobispado y pide que sea suprimida la hermandad o trasladada a otra iglesia. 

La queja iba avalada por las firmas de diversos feligreses y asociaciones de la parroquia. Da la impresión de que el párroco no estaba tampoco conforme con la advocación que la cofradía había dado a las imágenes, pues siempre se refiere a ellas como Ntro. Padre Jesús y Ntra. Sra. de los Dolores. 

El peto en discordia de Ntra. Sra. del Refugio

Por su parte, las asociaciones de la parroquia también escriben una carta de protesta al arzobispo, acusando a la cofradía de emitir suscripciones de lotería para recaudar fondos con las fotos de las imágenes (cosa que se consideraría en la época casi como un sacrilegio). Discúlpenme, si me permito hacer un juicio de valor: creo que en el fondo estas asociaciones estaban molestas de tener en la parroquia una competencia económica con la hermandad. 

La cofradía de los estudiantes desapareció, como veremos más adelante, y seguro que la actuación de sus directivos no fue la adecuada, pero es que ninguna de aquellas asociaciones que con el párroco lucharon por la desaparición de la hermandad, tampoco han subsistido

A la Hermandad de Jesús de las Penas y María Santísima del Refugio se le abrió con estas acusaciones un expediente en el que el párroco planteó sus alegaciones el 15 de mayo de 1954, acusando a la cofradía de que celebraban sus reuniones en la sacristía y montaban los pasos sin su consentimiento, así como los frontales de altares y jarrones y otros elementos y que fue amenazado por los mayordomos si no se los prestaba. Asimismo, que falsearon su firma para depositar el peto en el Banco de España y cuando se lo devolvieron intentaron que firmara el recibo, cosa que no hizo. 

También decía que se habían sustituido dos piedras por unas falsas, aunque no podía determinar si la sustitución era reciente o de hacía años y que dejaron los tronos montados hasta el sábado y no retiraron las maderas, dejándolas abandonadas en una capilla por no darles una habitación para guardarlas, lo que había motivado las protestas de los feligreses. 

La Virgen, decía el párroco, la han dejado vestida de blanco, cosa que había indignado a los feligreses y a la camarera, pues, según ellos, la Virgen había de estar vestida de negro, y que las ropas habían sido prestadas por la Cofradía de la Aurora, a quién no se las habían devuelto.

Camarín donde estaría la Virgen sedente (Probable de Verdiguier) y el Crucificado, hoy en la Sacristía

Aducía, además, que la junta no había sido confirmada y que los estatutos eran los que se hicieron el año anterior con el Cristo de San Agustín y que él había tolerado a la cofradía por presión de la Curia.  

Por su parte, la Cofradía alegaba que el párroco no les había exigido la entrega inmediata del peto, nada más terminada la procesión y que, no obstante, fueron a devolvérselo y estaba ya acostado. Que el peto se guardaba en una alhacena, habitualmente abierta,  y que cuando estaba cerrada las llaves las guardaba el sacristán o estaban en un cajón. Que fueron a la Curia a averiguar si el peto pertenecía a la parroquia o era de la imagen y, por tanto, de la cofradía y no pudiendo averiguarlo optaron por su depósito en el Banco de España y al día siguiente se lo entregaron, recibiéndolos "malamente". 

Todo ello dio lugar a una resolución de 24 de enero de 1955, emitida por D. José García Arias, por delegación expresa del arzobispo D. Rafael García y García de Castro, en la que se decretaba la disolución de la Junta Directiva y se hacía responsables de lo acaecido al Hermano mayor D. Juan José Fuentes Onieva, al secretario D. Francisco Martínez Monllor y al tesorero D. Enrique Hernández Carrillo, privándolos de la facultad de ser elegidos para desempeñar cargos en las cofradías de la ciudad.

Asimismo, la cofradía, por incompatibilidad con el párroco D. Leonardo Navas y con la feligresía, debería de buscar por su cuenta otra iglesia y otras imágenes como sede para sus fines religioso-caritativos y nombrar otra junta directiva antes de buscar iglesia(4)

Quizá la causa principal de la resolución a favor del párroco estuviera en el hecho de haberse publicado en la prensa los hechos que los considerandos de la resolución estimaba inexactos y desprestigiosos para el párroco. 

El presidente de la Federación, D. Eladio Lapresa, se encarga de realizar las gestiones para encontrar sede a la Cofradía y lo consigue en la iglesia de San Matías e, incluso, se aprueba el itinerario de estación de penitencia de 1955, a saber: San Matías, Navas, Reyes Católicos, Gran Vía, Azacayas, Arandas, San Jerónimo, Plaza de la Universidad, Colegios, Duquesa, Plaza de la Trinidad, Mesones, Ganivet, Mariana, San Matías (5).

No sabemos si llegó a realizar la procesión, pues el Sr. Onieva había presentado con anterioridad una terna para que el arzobispo nombrara hermano mayor y se le había rechazado. Además, el prelado había manifestado en una visita guiada en la Basílica de las Angustias que en su ánimo estaba que ese año de 1955 no saliera la procesión. De poco sirvieron las gestiones de la Federación, intercediendo para que les fuera levantada la sanción a los directivos cesados de la hermandad.    

La situación en una hermandad nueva, que partió con fuerza, pero sin consolidar su cuerpo de hermanos, le fue imposible superarla, Sin directiva, con la autoridad eclesiástica en contra y sin nadie que formara una directiva provisional, estaba condenada a su desaparición. 

VIRGEN DE LOS REMEDIOS. Actual Titular de la actual Hermandad de los Estudiantes
Autor: Israel Cornejo
Aun canónicamente no está extinguida, pero veinticinco años después, en 1980, se funda la actual hermandad de los estudiantes en la misma capilla universitaria (Santos Justo y Pastor). Esta nueva hermandad no utilizará las imágenes de la antigua, pero sí otra de la misma iglesia: Ntro. Padre Jesús de la Meditación y otras que fueron encargadas expresamente para la Cofradía. Hoy, tras la reforma de hace pocos años, tiene como titulares a Jesús de la Meditación y Ntra. Sra. de los Remedios, bella Dolorosa debida a la gubia del escultor veleño Israel Cornejo. La hermandad está llevando a efectos importantes proyectos. 

El paso de Misterio de la Meditación, ya ha realizado su estación pública del Miércoles Santo, lo viene haciendo desde 1980, y la Virgen de los Remedios, ansiamos los cofrades granadinos verla lo más pronto posible en las calles de Granada. 


JESÚS DE LA MEDITACIÓN en 2012. Titular de la actual Cofradía. Aun sin paso de Misterio. Círculo de José de Mora

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1. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DEL          GRANADA, Caja de las Cofradías, pieza Hermandad de los  Estudiantes

2. PADIAL BAILÓN, Antonio, "La Semana Santa de Granada a través de la Federación de Cofradías", págs. 206-207. Granada 2002.   

3. Periódico Ideal de 7 de abril de 1954.

4. PADIAL BAILÓN, Antonio, Opus cit. pág. 209.   

5. FEDERACIÓN DE COFRADÍAS, Acta de 28 de febrero de 1955.